Por Josefina Pizarro
11 enero, 2018

«Estuve la semana pasada en un centro comercial y vi a un niño agacharse para hacer el número 2. Luego vi a la madre recoger los desechos y me horrorizó, es muy extraño» cuenta una mujer.

Pasa cualquier cantidad de tiempo en China y verás los «Kai Dang Ku», que hoy en día más de una polémica generan. Pero… ¿qué rayos son estas cosas? Pues pantalones con la entrepierna abierta que usan los bebés en todas partes. De hecho, no pasa una semana sin que venga un autobús lleno de turistas occidentales que quedan boquiabiertos viendo a un niño usando uno de estos pantalones.

«Estuve la semana pasada en The Place, uno de los centros comerciales más lujosos de Pekín, y vi a un niño agacharse para hacer el número dos. Luego vi a la madre recoger los desechos y me horrorizó, es muy extraño» cuenta una abogada, que acaba de mudarse a la capital China.

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Muchos ven esta práctica como algo insalubre y francamente, grosera. De hecho, el pantalón en sí ha provocado, por parte de los turistas, entre indignación, protestas y hasta parodias. Pero la verdad es otra.

Muchas madres, médicos y pediatras de todo el mundo elogian el mérito del uso de los pantalones abiertos. Se hacen eco del sentimiento chino de que los pantalones partidos son más cómodos para los bebés y provocan pocos incidentes de dermatitis como con el pañal.

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Los pantalones partido incluso fomentan el entrenamiento temprano para ir al baño. Mientras en occidente la mayoría de los niños aprende a ir al baño a los 2 años, en China los bebés normalmente lo aprenden entre los cuatro a los seis meses de edad.

Además, si lo piensas, estos pantalones reducen drásticamente el consumo de pañales desechables, o sea, menos basura.

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Pero claro, también tienen sus problemas.

Los niños con estos pantalones hacen donde quieren, lo que da como resultado áreas públicas sucias, con mal olor y en riesgo de atraer bichos y enfermedades.

También, en parques de condominios en el centro de Pekín, por ejemplo, hay letreros que piden a las madres que los niños que usan «kai dang ku» no usen el tobogán. Esto, para evitar que otros niños sufran de contaminación.

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Hoy en día estos pantalones se siguen vendiendo, pero las personas piensan que debería quedarse donde está, en el pasado.

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«No es higiénico para los órganos sexuales y el sistema urinario de los niños, y tampoco protege su intimidad» dice Han Zhiyin, pediatra del hospital de niños de la provincia de Shanxi, China.

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Aunque muchos alegan que cuida el medio ambiente, otros piden que simplemente vuelvan los pañales de tela. Así, todo esto tendría un remedio un poco más ecológico, ¿no crees?

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