Por Camila Cáceres
2 mayo, 2017

Algunos pagaron hasta 250 mil dólares para quedar atrapados en una isla sin comida, ducha o Emily Ratajkowski.

Fyre Festival iba a ser el festival de música más increíble del siglo. Llegabas vía jet privado a una isla paradisíaca donde te recibirían con eco-biombos y comida gourmet. Antes, durante y después del mismo festival la fiesta prometía no detenerse, y quizá hasta podrías conocer modelos y artistas famosos— después de todo, con entradas desde los $1.500 dólares hasta los $250.000, sabías que no estabas exactamente codeándote con chusma.

Las primeras pistas de lo que realmente pasaría el fin de semana comenzaron a caer una semana antes: Gabby Fitzgerald, una de las afortunadas que pudo permitirse reservar una cabaña de lujo, notó que su lugar de estadía había desaparecido de la página, junto con otras características como los baños privados. Asumió que se habrían acabado los cupos y no le dio más vueltas.

Bueno, no hasta que llegó a la isla.

“Conserjería”.

¿Conocen la palabra Schadenfreude? Es cuando el sufrimiento de alguien más te causa alegría. Y es exactamente alegría lo que siento, pero imagínense esta escena: pagas miles de dólares con tu mesada porque crees que vas a ir a enamorar a Bella Hadid y cuando llegas te encuentras con una escena que parece sacada de El Náufrago.

La realidad es que no había electricidad, baños privados o nociones básicas de higiene. Habían cajas y basura tiradas por todas partes y ni señal de modelos esculturales o siquiera, bueno, sol.

¿Y en cuanto a las cabañas?

“Tengo una fotografía en una zona de desastre en Sudamérica y es exactamente lo mismo. Los geodomos que usaron son los que usa Estados Unidos en zonas de rescate. Y todo estaba mojado, los colchones estaban mojados. Tomaron nuestro equipaje en el aeropuerto y lo echaron en una caja gigante que llevaban en un camión”.

Gabby FitzGerald

Si querías cargar con tu equipaje de mano, pero dejarlo en un lugar seguro, esta era la única opción disponible:

“Estos son los espacios de seguridad en Fyre Fest. Olvidaron decirnos que necesitábamos candados”.

Y por supuesto, ¿las reservas? No le importaban a nadie. Quizá si corrías y pegabas codazos tendrías techo y, si realmente tenías suerte, encontrarías alguna de las cajas con toallas o mantas que estaban repartidas en la zona como parte de un videojuego cruel.

Una mujer literalmente le describió la situación a Buzzfeed como “Los juegos del hambre”.

Esta era la comida gourmet (si lograbas conseguirla):

“Aquí hay algunas fotos de las opciones de cocina de lujo. La comida a la derecha era bastante buena”.

Muchos trataron de huir regresar a sus hogares, pero como el aeropuerto local no daba a basto, muchos no tuvieron siquiera la opción de esperar un vuelo y muchísimos otros fueron encerrados por la policía para asegurar que abordaran con normalidad.

Finalmente la situación volvió a la calma porque llegaron paramédicos, ya que entre el calor, el cansancio y el hambre muchos jóvenes comenzaron a desmayarse.

“De vuelta al aeropuerto. Ya no sé cómo usar palabras”

¿Saben qué? No me da risa por quienes la pasaron mal o, más bien, notablemente trataron de pasarla lo mejor posible en la peor de las condiciones. Me da risa el descaro de los organizadores. ¿Saben de cuanto era el staff completo? 300 personas.

¿En serio, qué pensaban que iba a pasar? ¿Que todos iban a ignorar las carpas de bajo presupuesto y las pozas sépticas? Ni siquiera las bandas querían estar ahí.

Blink 182 canceló su apareció días antes, tras “no poder confirmar que tendrían las condiciones para dar el tipo de show que quieren siempre presentar a su público” y les siguieron varios otros artistas.

“El escenario de lujo está muy prendido. Lamentablemente, no hay cerveza en el bar de lujo. No es que se les haya acabado. Es que nunca hubo”.

El festival fue organizado por Billy McFarland y el rapero Ja Rule. Este último se desligó de toda responsabilidad sobre la producción del evento, pero ha dicho que “asumirá responsabilidad”. McFarland, quien aparentemente fue el capitán del desastre, le echó la culpa a un frente de mal clima durante los días anteriores que les dejó a media capacidad— sin hacer referencia a las “cabañas de lujo” y baños privados que jamás existieron.

Prometieron que todos los asistentes recibirían el reembolso de su dinero y tickets VIP para el Fyre Festival 2018.

¿Te gustaría ir?

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