Por Diego Aspillaga
28 enero, 2020

El país africano es el último afectado por miles de enjambres kilométricos que traen destrucción, hambre y peste a su paso. Si la ayuda no llega ahora, el continente entero podría verse envuelto en una plaga de proporciones bíblicas.

Hambre, sequía, pobreza, enfermedades. El continente africano ha sufrido de estos males hace años y la vida parece no darle tregua a una población que ha sobrevivido tragedia tras tragedia. 

Y este 2020 parece no ser la excepción luego de que miles de millones de langostas atacaran la zona del este del continente y arrasaran con todo a su paso.

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La legión de insectos se ha movido de país en país, comiéndose toda la vegetación que encuentra a su paso y dejando un camino de muerte, hambre y destrucción. En un continente donde la agricultura es un desafío casi imposible y la comida es un lujo, el ataque de este enjambre es una sentencia de muerte. 

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Ndunda Makanga es uno de los granjeros afectados por la kilométrica nube de insectos. El hombre y su familia pasaron horas tratando de sacar a las langostas de su granja sin éxito. Sólo  le quedó mirar como perdió todo de un minuto a otro.

«Incluso las vacas se preguntan qué está pasando. Maíz, sorgo, caupí, se lo han comido todo», dijo al portal Daily Mail.

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«Un pequeño enjambre de insectos puede consumir suficiente comida para 35,000 personas en un solo día», dijo Jens Laerke, de la oficina humanitaria de la ONU en Ginebra. Y los enjambres que atacan el este de África no son pequeños, son gigantescos.

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Cerca de 70,000 hectáreas de tierra en Kenia ya están infestadas según Kipkoech Tale, especialista en control de plagas migratorias del ministerio de agricultura.

«Estoy hablando de más de 20 enjambres que hemos rociado. Aún tenemos más. Y vendrán más. Un enjambre único puede contener hasta 150 millones de langostas por kilómetro cuadrado de tierra de cultivo, un área del tamaño de casi 250 campos de fútbol», agregó.

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«Un enjambre especialmente grande en el noreste de Kenia medía 59 kilómetros de largo por 40 kilómetros de ancho», agregó.

La crisis en Kenya, Etiopía y Somalia es de tal magnitud que si los gobiernos y la comunidad internacional no intervienen con la compra y aplicación pesticidas y ayuda humanitaria, el continente podría pasar una hambruna que mataría a millones de personas y animales. 

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Lo peor de todo es que la crisis no terminaría ahí. Si no se acaba con los enjambres da tiempo, estos pondrán huevos y otra generación de langostas, aún mas numerosa que la anterior, se encargará de comerse el continente por completo. 

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«Los lugareños están realmente asustados porque pueden consumir todo. Nunca he visto un número tan grande. Las langostas comen el forraje de los animales, una fuente crucial de sustento para las familias que ahora se preocupan de cómo pagarán los gastos, como las tasas escolares», dijo Francis Kitoo, subdirector de agricultura en el sureste del condado de Kitui en Kenia.

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