Por Vicente Quijada
3 julio, 2018

Ni el VAR confirmó la expulsión del cafetero, quien sólo vio amarilla, ¿por qué?

La dramática caída de Colombia en octavos de final, por penales, pudo definirse antes y peor. Esto porque en el minuto 38′ del encuentro, el volante Wilmar Barrios cometió una reprochable acción en contra de Henderson, que bien podría haberle costado la expulsión.

Mientras Inglaterra se preparaba para ejecutar un tiro libre, los mediocampistas empezaron a forcejear en el área, y el inglés tomó al cafetero. El jugador de Boca Juniors, en respuesta, le puso la cabeza en el pecho y luego la subió, golpeándole en la barbilla. 

Sí, nosotros también recordamos a Zidane, guardando las proporciones eso sí. Sin embargo, a pesar de dicha similitud y con la existencia del VAR en este campeonato, la jugada no dejó a Colombia con uno menos. Luego de que el futbolista del Liverpool cayera fulminado -exagerando- por el contacto, el juez Mark Geiger recibió el mensaje del vídeo arbitraje, mientras los sudamericanos esperaban ansiosos.

Pero, a pesar de que la agresión estuvo, con simulación o no del británico, Barrios sólo se llevó una tarjeta amarilla. ¿Por qué?

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A pesar de que lo correcto hubiera sido la roja, se entiende que la terna arbitral vio sólo que el colombiano apoyaba su cabeza en contra del inglés, quien además lo tenía tomado de los brazos. Así, constituye -según el reglamento- solamente una amarilla. Además, si no fue una actitud antideportiva, se entiende que Henderson simuló y debió ser sancionado también. 

Aún así, luego el cafetero levantó la cabeza y agredió a su rival, lo que obviamente merecía la cartulina roja. ¿Debería haber revisado por sí mismo la repetición el juez? A esta altura, con Inglaterra en cuartos, el debate se torna algo estéril. 

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