Por Maximiliano Díaz
24 agosto, 2018

Ya pasó antes en el Mundial de Rusia: besos, toques y hasta golpes. Las reporteras se enfrentan al machismo en los despachos y buscan hacer entender que no son solo «una cara bonita».

El machismo en el periodismo no es nada nuevo. Al igual que muchos otros oficios con circuitos principalmente dominados por la presencia masculina, a las mujeres le costó hacerse un espacio y permitirse ganar renombres, reconocimiento y respeto para con sus pares. Hoy, afortunadamente, la sociedad y los gremios profesionales (al menos en su mayoría), han hecho esfuerzos y avances en la inclusión laboral del sexo femenino, y en lo que refiere a prácticas y oficios más progresistas, las mujeres pueden ser miradas de igual a igual.

Sin embargo, ahora el problema es otro: el machismo que queda fuera: ¿cómo puede alguien enfrentarse a sujetos nefastos, a pesar de tener todo el apoyo y la contención de sus compañeros de trabajo? Cuando todo el mundo hablaba del Mundial en Rusia que se llevó a cabo este año, también salieron a la luz una impresionante cantidad de historias que hablaban de mujeres siendo acosadas por hombres durante sus jornadas de reporteo en terreno.

Un registro de Julieth González Therán siendo acosada en directo en el marco del campeonato mundial de fútbol (Foto: Telecinco).

Esto terminó hacer mucho ruido: los medios lo reportaron desde distintas partes del mundo, y a pesar de que la fiebre por esas noticias pasó demasiado rápido, el tema quedó puesto sobre la mesa. Ahora, la reportera española Elizabeth López fue la encargada de reportar un caso bastante parecido. López, periodista de profesión y que trabaja para el programa «Más vale tarde», de la cadena La Sexta, recibió un beso sorpresivo y molesto mientras llevaba a cabo un despacho para dar información sobre el clima.

En un vídeo que la periodista afectada subió a su cuenta de Twitter, se ve a López hablando sobre el sol que azota a las costas españolas, y del buen tiempo que hace para poder tomar un baño y luego echarse en la arena. Luego, sorpresivamente, un sujeto más alto que ella se aproxima por el costado izquierdo de la cámara, le besa la cabeza, y luego se va. López, por supuesto, se sale de su faceta más profesional y lo queda mirando, extrañada. Luego, como dándose cuenta de que la cámara sigue ahí, continúa con el despacho.

El vídeo que la profesional colgó en su red social, viene acompañado de un pie que funciona, más bien, como una declaración de principios. En él, ella asegura: «Hoy me ha tocado a mí. Un tipo ha decidido besarme la cabeza mientras hacía un directo. A él y a sus amigos les ha parecido gracioso. A mí una situación vergonzosa e intolerable. Falta mucho RESPETO y sobran actitudes machistas #bastaya».

Después de que la transmisión se cortó, y la imagen del programa volvió al estudio, sus colegas decidieron hacer un segundo despacho, para que ahora sí, López pudiese contar con más calma y algo de reposo el episodio que había acabado de vivir. En este, la periodista declaró que esta situación «no es tolerable, la Guardia Urbana ha visto toda esta situación (…) Está claro que falta muchísimo respeto por parte de algunas personas, no solo en el ámbito de comunicación, sino de todos los ámbitos».

«En el momento en el que un hombre se cree con el derecho a invadir tu espacio, es una situación sexista».

A pesar de hacerlo en una red social personal, y establecer una denuncia más que justa en relación a la dignidad de su trabajo, el tweet de López se llenó de críticas. Los comentarios, mayoritariamente de hombres bajándole el perfil al asunto, decían cosas como «Un beso es un beso, y no parece lanzarlo con desprecio»; «qué esperabas si estás en un sitio lleno de borrachos»; «Eso es machismo? Eso es violación? Que quieres denunciar? Falta de respeto con tintes sexuales?» o «Estarás encantada con tu minuto de gloria, amiga». La reportera se defendió de todos estos comentarios alegando que «en el momento en el que un hombre se cree con el derecho a invadir tu espacio y darte un beso sin tu permiso, es una situación sexista».

Twitter/@Eliz_lpez
Twitter/@Eliz_lpez

El medio español Verne también decidió comunicarse con López y pedirle sus declaraciones sobre lo sucedido. El tema ha herido algunas sensibilidades, sobre todo porque rememoró a muchas personas los abusos que vivieron las periodistas durante los eventos deportivos (en el que muchas de ellas fueron besadas o tocadas sin su consentimiento, e incluso golpeadas). Y una buena parte del periodismo pensaba que estas situaciones se habrían acabado. En su entrevista con el medio, la reportera declaró que «Ni mis compañeros ni yo esperábamos que pasara algo así. En el momento, estás centrada en hacer tu trabajo y no sabes cómo reaccionar». También, declaró estar agotada de la designación de la mujer florero, alegando que, desgraciadamente, muchas personas siguen viendo así a las mujeres que trabajan para las cámaras: como accesorios que funcionan en pos de su belleza y no de sus capacidades para distraer o complacer al público.

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