Por Monserrat Fuentes
9 enero, 2018

«Han empezado a secuestrar a las novias debido a problemas financieros”, explica el investigador Mamayján Aglárov.

A lo largo de la historia, hemos conocido de varios lugares en en donde se acostumbraba hacer «el rapto de la novia», instancia en que un hombre podía, literalmente, robar a una chica de la casa de sus padres para contraer matrimonio con ella a la fuerza, usualmente los padres estaban de acuerdo y le daban permiso al novio para hacerlo.

Pero aunque parezca una práctica arcaica para nuestros tiempos, increíblemente esta tradición se sigue manteniendo en algunos lugares, como en Rusia, por ejemplo, sobre todo en las zonas musulmanas.

Daniel Burgui Iguzkiza

Mamayján Aglárov, investigador del departamento de etnografía del Instituto de Historia y Arqueología del Centro de Investigación de Daguestán de la Academia de Ciencias de Rusia, asegura que esta práctica comenzó en la antigüedad por diferentes razones.

“Existe la forma normal: uno va, pide a una chica en matrimonio y se casa con ella. Mientras que el secuestro es una forma forzada. Antiguamente, si un joven se enamoraba de una chica perteneciente a un clan de posición social más alta, se recurría al secuestro debido a que normalmente no se permitía a las hijas casarse con alguien perteneciente a una familia de rango inferior. Más tarde también se secuestraba por razones de disputas de origen étnico, porque casi todas las etnias de Daguestán suelen casar a las hijas, no sólo con hombres del mismo origen , sino también con los que provengan de la misma aldea”

En la actualidad el secuestro de la novia se realiza con otro propósito, “últimamente, han empezado a secuestrar a las novias debido a problemas financieros”, explica el investigador.

AP

Aunque es una tradición en la no se necesita tener la aprobación de la novia, según cifras oficiales, el 25% de los «secuestros» se realizan con el consentimiento de la novia y generalmente se hace por cuando, cuando las familias no permiten que los enamorados estén juntos.

No obstante en el 75% de los casos restantes las razones son bastante más macabras, sobre todo porque la mayoría de las chicas raptadas son menores de 20 años, algunas tiene tan solo 13 años.

“Estuve saliendo con mi novia durante casi dos años, vivíamos en la misma aldea y queríamos casarnos”, cuenta Idrís Absalámov, habitante de Daguestán. “Pero a un chico de la aldea vecina le gustó mi novia y decidió secuestrarla con sus amigos. Yo ya no pude hacer nada y ella no tuvo más remedio que casarse con él.”

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Lo terrible, es que muchos hombres ven en el secuestro de la novia una forma de elevar su estatus y reputación, creen que quedan como héroes y por esa razón, rapta a chicas jóvenes que después se ven obligadas a casarse con ellos sin poder elegir su propio camino.

Según la ley de Chechenia, lugar donde más ocurren esto, obligar a alguien a casarse está penado y, según encuestas locales, la mayoría de la población está en contra, sin embargo sigue sucediendo y las autoridades no hacen nada al respecto.

AP

Esperemos que pronto se puede terminar con esta «tradición» que no hace más que lastimar a personas.

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