Por Alejandro Basulto
11 junio, 2020

La basílica tiene aproximadamente unos 1.600 años de antigüedad.

La pandemia del coronavirus debe ser una de las epidemias más graves y de mayor alcance masivo, que se ha conocido en las últimas décadas. Los millones de contagiados y los cientos de miles de fallecidos, lo confirman. Sin embargo, a pesar de las víctimas y de la crisis económica que desencadenará en muchos países, no todo es malo. Debido a que si hay un sector, algo que se ha visto beneficiado a raíz del COVID-19, y más precisamente, por las medidas de distanciamiento y aislamiento social tomadas, es el medio ambiente.

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Debido a que con los cierres y los bloqueos de la vida social y económica en diferentes naciones del mundo, la naturaleza ha tenido la oportunidad de descansar, recuperarse y de hasta retomar lugares que hace años eran suyos. Como ocurre con la asombrosa recuperación de la capa de ozono en el Ártico y con los animales silvestres que se han visto con las zonas urbanas, sin olvidar también, los mismos ríos, lagos y mares, que han visto sus aguas más transparentes.

Lo que se ha apreciado en Turquía, permitiendo observar algo oculto bajo el agua.

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Debido a que en el lago Iznik, en la región noroeste del país, pudo observarse con claridad una basílica de la era bizantina, con aproximadamente 1.600 años de antigüedad. La que previamente había sido descubierta por primera vez en el 2014, pero que debido al color de las aguas, se había perdido de vista. Sin embargo ahora puede apreciarse, estando a tan solo unos metros de profundidad.

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En su momento, este hallazgo fue considerado por el Instituto Arqueológico de América como uno de los 10 mejores descubrimientos del año. Creyéndose que se construyó en el año 390 después de Cristo, en honor a San Neófito, un santo cristiano que fue martirizado en el año 300 d. C. Mientras que se estima que la Iglesia se derrumbó durante un terremoto alrededor del año 740 después de Cristo, para ser posteriormente hundida en el lago. Para ahora poder ser vista gracias a los efectos del COVID-19.

“No había descubierto una estructura tan magnífica como esa (…) Cuando vi por primera vez las imágenes del lago, me sorprendió ver la estructura de una iglesia con tanta claridad”

– dijo el profesor Mustafa Sahin, Jefe del Departamento de Arqueología de la Universidad de Uludag, a Live Science.

Además el académico Sahin, especuló que podría tratarse de un templo pagano de la época del emperador romano Commudus, que se encontraba debajo de los restos de la basílica. Cuando antes de ser el de Iznik, se le conocía como Nicea.

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