Por Felipe Costa
20 noviembre, 2020

En 1970 las autoridades de Oregon ordenaron explotar un cachalote con media tonelada de dinamita. Y obviamente, acabó mal.

De errores aprende el hombre, una frase que puede ser utilizada tan banalmente como de maneras más profundas cuando nos referimos a catástrofes humanas. Sin embargo, esta vez no se trata de ninguna historia terrible, sino de una desgracia que tiene bastante de cómico. Imagínate tener una ballena muerta y media tonelada de dinamita. ¡Así es! Un error garrafal que no precisamente daría como resultado fuegos artificiales. La cuestión es que esto no lo sabían en 1970.

Era finales de 1970, un día soleado de un 9 de noviembre en la playa de Florence, en el Estado de Oregon. Durante unos tres días se hallaba un cachalote muerto en la playa y las autoridades estaban tratando de estudiar el caso para ver qué hacer con el dichoso cadáver.

KATU News

La primera idea fue enterrarlo, pero era muy complicado, el solo hecho de moverlo significaba mover toneladas de cadáver. Así que alguien tuvo una brillante (y estúpida idea) de reventar al pobre animal muerto con dinamita.

KATU News

¡Claro, como no lo habían pensado antes! Una bestia de tal magnitud se deshacería en instantes permitiendo que las aves de rapiña se hicieran cargo de los restos, además tamaño espectáculo debería ser visto por el mundo, así que lo mejor sería que dejar a familias estar presentes y llamar a la televisión a cubrir el tema, que brillante idea… o no.

Resultó ser que el Departamento de Transporte de Oregón, se consiguió 12 cajas de dinamita, lo que vendría siendo media tonelada de material explosivo y las instalaron dentro del cadáver del mamífero. Lo siguiente sería un espectáculo para no olvidar.

El día de la explosión, unas 75 personas estaban presentes en el lugar y se les pidió, junto con las cámaras que se alejaran por lo menos 400 metros.

La verdad, el cálculo de los 400 metros fue el error menos trascendental de todo, porque de partida querer explotar un cachalote con explosivos era un absurdo. Al parecer en aquellos tiempos no se sabía que una ballena muerta almacena cantidades brutales de metano, por lo que la mínima explosión puede hacer un desastre gigantesco, ahora imaginemos eso con 12 cajas de explosivos.

KATU News

Obviamente la ballena explotó, pero no solo eso; al cabo de unos segundos los gigantescos pedazos comenzaron a caer encima de las personas e incluso uno de los autos que estaban fuera de la playa quedó completamente destruido luego de que le cayera un trozo del mamífero.

Luego de la fallida operación claramente los ingenieros aprendieron qué hacer cuando llegase otra ballena muerta a las costas, o más bien qué no hacer.

Puede interesarte