Por Constanza Suárez
7 diciembre, 2017

Ni siquiera vas a creer que lo que está encima no es una sábana.

Los muebles creados por Wendell Castle son realmente algo increíble, es que están diseñadas de una forma tan magistral que no sabemos si efectivamente es algo que usarías en tu casa o debería estar en alguna galería de arte.

Butcher Walsh/Museum of Arts and Design

Y la mayoría de sus creaciones efectivamente están en reconocidas galerías y museos a través del mundo. Sin embargo, hay uno en especifico que ha llamado la atención. Primero por la extrañeza que causa y luego por su genialidad.

Dave McIntire

Este reloj cubierto por una sábana, que parece algo muy simple, es apodado el “reloj fantasma” y este sí que pertenece a la categoría de arte. Creado en 1985, se exhibe actualmente en Museo de Arte americano Smithsonian en Washington DC, Estados Unidos. Probablemente estés mirando la imagen y no encuentres nada de artístico en este reloj antiguo cubierto por una sábana. ¿Es este algún tipo de expresión artística que no conocíamos? ¿El reloj está dañado y esperando ser reparado?

Dave McIntire

La verdad, es que no. La obra de arte es así, contempla a la sábana. Y sólo después de leer la placa con la descripción, podrás saber la verdad.

El engaño es tan convincente, el trabajo tan intrincadamente tallado y esculpido, que sería imposible distinguir la sutileza del autor sólo de las imágenes. Sin duda ha llamado la atención de los visitantes que, confundidos al principio, finalmente entienden la magia.

Dave McIntire

La genialidad es realmente impactante y cuando termines de leer la placa con la descripción, no lo creerás, te devolverás a revisar la imagen nuevamente y finalmente, quedaras maravillado.

PwnBuddy

A primera vista, el reloj fantasma parece ser un reloj de pie oculto por una gran sábana blanca atada con una cuerda. Una mirada cercana, sin embargo, revela un engaño magistral: toda esta escultura fue tallada a mano a partir de un solo bloque de caoba laminada. Con meticuloso detalle, Castle recrea en madera los contornos de la tela suave y flexible, y luego completó la ilusión blanqueando la “cortina” blanca y manchando la base del reloj con un marrón nogal. Este trabajo es el último de una serie de trece relojes que el artista creó en la década de 1980; a diferencia de los demás, carece de un mecanismo interno. Su inquietante quietud y silencio sugieren la eternidad: la ausencia de tiempo.

Así es, lo que ves no es realmente una sábana. ¡Todo forma parte de la escultura! El reloj y la sábana que lo cubre son madera y el artista lo talló tan bien y de forma tan elegante que no se distingue la diferencia. ¿Simplemente genial no?

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