Por Josefina Pizarro
13 Abril, 2017

“Estaba sentada en mi coche en un semáforo y miré por el retrovisor…Juro que vi al hombre que acababa de ver morir”.

La pena de muerte hoy en día sigue vigente en muchos países. Es un tema delicado en el que las personas siempre van a tener opiniones divididas, pues mientras para algunos les parece justo, a otros no. Ahora, algo llama la atención en el caso de Estados Unidos: necesitan voluntarios para ver las ejecuciones de condenados a muerte. ¿Quienes son estas personas? Y sí, existen, sólo tienes que conocer el caso de Teresa Clark, quién ha visto morir a tres desconocidos.

El primero de abril, una noticia daba vuelta el mundo: Arkansas no puede ejecutar a ocho presos porque no consiguen ciudadanos para que sean voluntarios para presenciarlos.

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¿Cómo es eso?

Según el código estatal dice que requieren seis “ciudadanos respetables” que estén presentes en cada ejecución.

Al parecer el grupo de voluntarios es bastante acotado, pues cuando la Directora del Departamento de Correcciones del estado, Wendy Kelley, invitó a varias personas a ser voluntarios en un Club recibió una tajante respuesta.

Hubo una pequeña risa de la audiencia porque pensaron que podía estar bromeando” dijo Bill Booker, presidente en funciones del Club, “pronto se hizo evidente que ella no estaba bromeando”.

¿Quienes son estas personas voluntarias que ven las ejecuciones de los condenados a muerte?

Teresa Clark, según cuenta BBC, ha visto morir a tres desconocidos. La primera vez agarró la mano de su marido, pero después empezó a vivir la experiencia con más normalidad.

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En 1998 presenció la muerte de un hombre condenado por matar a su padre, madrastra y a dos hermanastros.

Según la ley, personas sin conexión con el crimen deben estar presentes en todas las ejecuciones. Personas que hoy escasean, pero tras la publicidad hecha de la noticia de Arkansas, hoy hay una avalancha de voluntarios.

Beth Viele, de 39 años escribió una carta pidiendo estar entre los voluntarios:

“Me gustaría ser parte de la ayuda a las familias de las víctimas para que puedan ver cómo se hace por fin justicia”.

Pero con todo eso, ver como un ser humano muere deja secuelas.

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En el código de Arkansas, por ejemplo, no requiere que los testigos varíen entre ejecuciones, por lo que un voluntario podría ver más de uno, dijo Robert Dunham, Director del Centro de Información sobre la Pena de Muerte en Washington.

“No es natural ver la toma intencional de una vida humana”, dijo. “Tiene un impacto emocional en la gente y presenciar múltiples ejecuciones no sólo duplica el impacto, incrementa exponencialmente“.

Teresa Clark cuenta que la noche posterior a la primera ejecución que presenció, “estaba sentada en mi coche en un semáforo y miré por el retrovisor…“.

“… Juro que vi al hombre que acababa de morir”.

Creo que al ver como esa persona está viviendo sus últimos minutos antes de dejar el mundo por cometer un crimen te marca de por vida. Aunque estés presenciando justicia, es algo para lo que no todos estamos hechos.

AP

¿Y tú, serías voluntario para ver una ejecución de un condenado a muerte?

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