Por Constanza Suárez
28 mayo, 2018

Después de trepar un edificio para salvar a un niño, lo conocen como “Hombre Araña del 18”. Mamoudou Gassama es de Malí, África y pasó por Libia antes de cruzar el peligroso Mar Mediterráneo, para llegar a Italia y finalmente a Francia, donde hoy puede vivir de forma legal gracias a su heroica acción. Siempre soñó con esto.

Un niño de 4 años cuelga desde un balcón en Francia. Un adulto que está cerca, parece incapaz de ayudar. Solo un final parecía posible. Hasta que desde la calle, emerge un hombre que cambiaría la historia del pequeño, y la propia.

Twitter/aschapire

Cuando Mamoudou Gassama escaló por la pared de ese edificio, subió 4 pisos y rescató al bebé, nunca imaginó lo que significaría. “No estaba pensando en nada”, contó al presidente de Francia, Emmanuel Macron cuando éste reconoció su heroico actuar.

Pero la historia de Mamoudou es especial. No es cualquier ciudadano salvando la vida de un compatriota. Es un inmigrante, que cruzó el Mediterráneo desde Libia “soñando con construir su vida”.

Para todos ahora es el “Hombre Araña del 18”, refiriéndose a la zona de París donde se desarrolló el episodio.

AP

Con una combinación de valentía y agilidad, el hombre subió mano a mano desde un balcón a otro, saltando como si fuese algo fácil. Nada en él parecía tambalear en su cuerpo. La multitud desde abajo lo alienta.

El inmigrante se convierte en héroe en un mundo racista y xenófobo. Mamoudou Gassama logró lo imposible, no solo por salvar al niño de una situación extrema, sino que también por romper estereotipos, volarnos la cabeza en nuestras construcciones sociales.

De repente, un acto de valor e ingenio irrumpe en el debate lleno de tensión sobre los extranjeros, los inmigrantes y los refugiados.

AP

Mamoudou Gassama tiene tan solo 22 años y es de Malí, un país de África Occidental, antigua colonia francesa del noroeste de la zona. Según las palabras del joven, viajó por Burkina Faso, Nigeria y Libia antes de cruzar el peligroso Mar Mediterráneo hacia Italia y llegar a Francia en septiembre. Iban muchas personas “y fue muy difícil”, declaró al respecto el chico. Este tipo de viajes sería un tipo de “rito” para el grupo étnico Soninke -al que Mamoudou pertenecería- que sería un paso a la edad adulta, según consigna el portal de BBC.

A su llegada, comenzó a vivir en un centro de acogida en Montreuil, al este de París. Su vida no estaba siendo del todo fácil. Y ahora, tiene sus documentos al día y un puesto en el cuerpo de bomberos de su distrito.

Soñaba con obtener la documentación requerida para vivir de forma legal en el país europeo. Ni en sus mejores sueños habría imaginado que el mismísimo Emmanuel Macron se la otorgaría, mirándolo a los ojos con agradecimiento. En el mismo momento en que las políticas de inmigración en el país comienzan a endurecerse.

Es un elegido: sólo 5 personas obtuvieron la residencia por “talento excepcional” o “servicios prestados a la comunidad” durante el 2017, según datos del Ministerio del Interior francés.

De todas las formas posibles, Mamoudou pasará a la historia.

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