Por Alejandro Basulto
13 agosto, 2020

Las prótesis oculares especialmente hechas para ella, son casi idénticas a lo ojos que tenía antes de ese dramático día del año 2018.

Kaylee Jean Muthart es una joven de Carolina del Sur que a una corta edad se hizo mamá. Estaba emocionalmente tan poco preparada, que se veía aquello en su adicción a las drogas. Adicción que era preferentemente hacia la metanfetamina.

Kaylee Jean Muthart / Facebook

Consumo problemático que desencadenó un terrible episodio que cambió su vida para siempre en el año 2018. Porque tras ingerir una gran dosis de esta droga, terminó alucinando, episodio psicopático que conllevó que se arrancara los ojos. Previo a sus problemas con estas sustancias, ella era una estudiante de primer nivel en la Sociedad Nacional de Honor, sin embargo, por culpa de ellas, su vida empezó a tornarse negro. Literalmente.

“Pensando que el amigo con el que me había drogado había ido a la iglesia, caminé por la vía del tren. A pesar de que eran las 10:30 de la mañana, todo parecía oscuro y lúgubre, excepto un poste de luz, donde pensé que había un pájaro estaba posado (…) Recuerdo que pensé que alguien tenía que sacrificar algo importante para enderezar el mundo, y esa persona era yo. Pensé que todo terminaría abruptamente y que todos morirían si no me arrancaba los ojos de inmediato”

– contó Kaylee al medio Cosmopolitan.

Kaylee Jean Muthart / Facebook

Procedió a meterse el pulgar, el índice y el dedo del medio en cada ojo, con la finalidad de agarrar cada globo ocular, y posteriormente girarlo y tirarlo hasta que cada ojo saliera de la cuenca. Ella fue vista por un pastor, quien lo encontró agarrándose los ojos y gritando: “quiero ver la luz”.

Katy Tompkins / Facebook

Ocho personas fueron necesarias para sujetarla hasta que llegaran los paramédicos. Luego fue trasladada en avión al Hospital Greenville Memorial, para que recibiera un atención médica de emergencia, en la que con una cirugía le sacaron por completo lo poco que le quedaba de sus ojos.

Katy Tompkins / Facebook

Tras el tratamiento médico post operación, fue traslada a un centro de tratamiento psiquiátrico, donde llegó totalmente ciega. Momento oscuro de su vida en el que afortunadamente tuvo el amor y la compañía incondicional de su madre, Katy Tompkins, quien creó un GoFundMe para ayudarle económicamente con sus terapias y recuperación. Después de todo lo sufrido, hoy Kaylee se ha mantenido limpia de todo tipo de drogas y tras ser evaluada en The Commission For the Blind, pudo solicitar un perro lazarillo.

Katy Tompkins / Facebook

Luego de su cirugía de reparación ocular en diciembre del 2019, Kaylee estaba preparada para su siguiente gran paso: colocarse unas prótesis oculares especialmente hechas para ella.

Hasta que llegó el 5 de agosto del presente año, día que finalmente se puso sus nuevos ojos. A largo de los meses, ha ido recuperando lo que perdió ese dramático día del 2018.

 

 

 

 

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