Por Alex Miranda
1 agosto, 2018

Desde 2013 que se intenta subir a internet planos para armas 3D, pero el gobierno de Obama lo había impedido. Ahora Trump acaba de liberar los planos para libre descarga.

La antigua y complicada batalla entre la defensa de las libertades y el sentido común en Estados Unidos a estas alturas ya parece un clásico. Últimamente la forma en la que más se ha visto esta pelea es en la discusión sobre la libertad de poseer y portar un arma en este país. 

La razón para hablar de esto es que esta semana un nuevo capítulo se ha escrito sobre esta batalla, ya que una empresa estadounidense piensa comenzar a subir a su página web planos de armas de fuego creadas en base a plástico, posibles de materializar con una impresora 3D. Las armas tendrían la capacidad de disparar como cualquier otra y podrán ser descargadas libremente para hacer un rifle o pistola propias. Ante esta situación, fiscales de ocho estados interpusieron una demanda a una corte federal de Seattle, exigiendo que este tipo de acciones sean prohibidas, ya que «serían una amenaza a la seguridad nacional».

Jay Janner / AP

Libertad e innovación

La compañía en cuestión es Defense Distributed, de Texas, quienes el 29 de junio recibieron el permiso necesario del Gobierno para difundir los planos de sus armas de plástico, esto tras cinco años de batallas legales para que los dejaran subir esos planos. Y es que en 2013 ya habían intentado hacer lo mismo, pero el Departamento de Estado de la administración Obama ordenó que se cortase su acceso, ya que violaba la ley reguladora de exportación de armas.

La administración de Donald Trump acaba de revertir esa medida, dándole libertad a Defense Distributed para subir sus peligrosos planos.

Jay Janner / AP

A comienzos de la semana, y con todo el revuelo levantado tras esta decisión de Trump, el mismo presidente escribió en su cuenta de Twitter que estaba analizando la opción de ofrecerle estas armas al público o no, y que después de consultarlo con la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) llegó la conclusión de que venderle estas armas a la gente: «No me parece que tenga mucho sentido», pero no habló de medidas para frenar la situación. Por su parte la NRA dice que lo ve como un tema de «libertad e innovación».

El fiscal del estado de Washington y cabecilla de la demanda, Bob Ferguson, emitió un comunicado en el que preguntaba al Gobierno cuál era la razón para que de «fácil acceso» a armas a «criminales peligrosos». También habló de uno de los temas más importantes sobre estas armas, el hecho de que no sean rastreables -ya que no tienen número de serie-, que pueden eludir detectores de metal y estarían al alcance de cualquier persona, sin importar salud mental, edad o historial delictivo. Por lo mismo, los legisladores demócratas trabajan en una contrapropuesta.

Derecho al acceso a la información

Pero la empresa estadounidense no solo ofrece planos descargables para pistolas, si no que también para armas como el rifle AR-15, infame por ser el arma más usada en masacres con armas de fuego en Estados Unidos, un problema para el que todavía no hay solución en el país. El fiscal general de Pensilvania -también parte de los demandantes- denunció el lunes que días antes de que la empresa pusiera los planos a libre disposición, ya habían más de mil solicitudes de descargas de planos de la AR-15.

Jay Janner / AP

La empresa, a diferencia de lo que se podría pensar, ampara su trabajo en la Primera Enmienda constitucional, que protege el derecho a la libertad de expresión -en vez de ampararse en la segunda enmienda, reconocida por defender las armas-. Cody Wilson, fundador de Defense Distributed considera que este caso no habla sobre el derecho a tener armas, si no que el derecho al acceso a la información.

Wilson ya era conocido antes de estas noticias, y es que desde 2013 que es una de las figuras más controvertidas en Estados Unidos, ya que en ese tiempo se publicaron planos de la pistola imprimible de nombre «Liberator». Se considera a si mismo como un defensor radical de la libertad individual y enemigo de la intervención estatal. Admira a Julian Assange -cerebro detrás de WikiLeaks– y nombra como un pensador de cabecera para él es el filósofo posmoderno Jean Baudrillard. Algunos lo definen como un «post-libertarianista extremo»

La revista Wired lo posicionó en 2015 y 2017 como uno de los personajes más peligrosos de internet. Su marca es la provocación, como lo demostró en 2014 cuando le dijo a The Guardian:

 “¿Me preguntas cómo me sentiría si alguien le dispara a un niño con una Liberator? Creo que me sentiría mal y tendría ese sentimiento de ‘Oh, Dios, se va a montar un gran circo’”

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