No le tapa los ojos por esa razón.

Durante años se ha viralizado como el rostro de una guerra que parece nunca acabar. “¡Esta imagen te partirá el corazón!”,  dice la publicación que ya cuenta con más de 50 mil reacciones en las redes sociales. Cómo no, si se propagó en internet horas después de que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia atacaran a Siria.

Una imagen dice más que mil palabras y tiene más poder del que te imaginas; tanto así, que se puede vitalizar rápidamente. Ese es el caso de una foto que se ha expandido rápidamente tras el bombardeo que autorizó la semana pasada Estados Unidos contra objetivos vinculados al programa de armas químicas de ese país.

La foto muestra a una pequeña sosteniendo una muñeca sucia mientras tapa sus ojos y en las redes sociales se convirtió en el símbolo de los conflictos bélicos que han cobrado la vida de millones de personas inocentes.

Esta es la imagen:

Fatih Özenbaş

Cada vez que un bombardeo se toma los principales medios del mundo, la foto vuelve a salir como el símbolo de los estragos que ha dejado la guerra en Oriente. Casi siempre la imagen es acompañada de un texto que dice que tapa los ojos de su muñeca para que no vea los desastres que ella presencia. Pero tras el lente de la cámara no es ni Siria, ni Gaza: esta es su verdadera historia.

Fatih Özenbaş

La protagonista de la foto se llama Zeliha y tenía 2 años cuando el fotógrafo turco Fatih Özenbaş capturó su retrato en octubre de 2007, en un contexto muy diferente. 

“Me sorprende que no empezara a contarse la verdadera historia de la foto hasta 2014, pero todavía prevalece el relato inventado frente al real”.

-Fatih Özenbaş a Verne

 

La fotografía fue tomada mientras el fotógrafo recorría Bursa en Turquía. El fin del viaje era mostrar la pobreza en el país: “me contactan casi a diario comentándome sobre la niña, pensando que es una foto de guerra. En especial de España, Argentina e Italia”, comenta al medio español.

La niña no vivía en medio de la guerra, ni le estaba tapando los ojos a su muñeca para que no viera el sufrimiento de millones de personas.

“Me llamó la atención lo bonita que era la niña y, aunque era muy pequeña, entendió que iba a hacerle una foto porque me acerqué a ella y a su madre para pedirles permiso. Su muñeca, vieja y sucia, tenía los ojos extraviados, así que tuvo el impulso de taparlos para que no salieran en el retrato”.

-Fatih Özenbaş a Verne

Desde Turquía, el fotógrafo cuenta al medio español que no es reportero de guerra y nunca ha viajado a Siria o la Franja de Gaza. Hace años Özenbaş trabaja para las revistas Atlas y National Geographic.

Aunque hay un vínculo más emocional tras la fotografía.

Fatih Özenbaş

El fotógrafo siguió en contacto con la familia de la menor tras la foto. La niña vive en precarias condiciones en un poblado de Turquía: “Me acerco una vez al mes a la zona. Poco después de hacer la foto, le regalé una muñeca nueva y solemos llevar comida y ropa. Mi hija quiere mucho a Zeliha, que ya tiene 13 años. Sabe que esta foto en la que aparece es conocida, pero no le da importancia”, explicó.

En sus visitas a Bursa, el fotógrafo ha tenido la oportunidad de fotografiar nuevamente a la menor.

Así luce ahora:

Fatih Özenbaş

El fotógrafo cuenta que se ha transformado en un padrino para la niña. Contó que Zeliha va a la escuela y quiere seguir sus estudios.

El llamado es a no mostrar una realidad tan dolorosa, como la que están viviendo millones de personas alrededor del mundo, a través de imágenes que están lejos de ser un conflicto armado.

Por respeto a los protagonistas de las imágenes y toda la gente que verdaderamente está sufriendo en los países que están hace años en guerra; por respeto a todos, no compartas si no sabes la verdadera historia detrás.

 

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