Por Ruben Peña Blanco
12 enero, 2017

¿Pero cómo rayos dieron con semejante creencia?

En la isla de Tanna, un pequeño territorio de 40 kilómetros de longitud y que forma parte del archipiélago de Vanuatu en el Océano Pacífico, está poblado completamente por melanesios, que siguen un tipo de vida más tradicional que los de muchas otras islas. Ellos creen firmemente que su “Dios” es el Principe Felipe. Sí, el mismísimo duque de Edimburgo -esposo de la Reina Isabel de Inglaterra- que aparentemente sería hermano de un supuesto soldado estadounidense que llegó del cielo [un avión, artefacto sagrado] y que con los años los minoristas grupos cristianos incluyeron en la Biblia como un apóstol, para convencer a los nativos de convertirse al Cristianismo.

Vlad Sokhin

Esta enrevesada historia tiene una explicación, aunque parezca sacada de una película de ficción y humor. Todo empezó a principios del siglo XX, cuando los occidentales comenzaron a llegar a las islas melanesias, como Papúa Nueva Guinea, Vanuatu y las Islas Salomón. Imagina ver aviones y barcos por primera vez. Para ellos fue un milagro enviado del cielo: seres foráneos que llegan con rifles, ropa y comida en estos aparatos enormes y ruidosos.

Vlad Sokhin

Aparentemente en los años previos a la guerra mundial, Estados Unidos trató de posicionarse en la mayor cantidad de islas del Pacífico, ante la amenaza que significaba Japón. Un supuesto soldado estadounidense de raza negra llegó a la isla y se presentó: “I’m John from America (Soy John, de América)”, y desde entonces los lugareños entendieron: “Soy John Frum”. Había nacido una leyenda.

Vlad Sokhin

Quizá fuese un colaborador de la Cruz Roja del mismo nombre que repartía medicamentos entre los habitantes de Tanna. La medicina que curaba. Otra teoría era, según la opinión de algunos historiadores, que aquel hombre misterioso ni siquiera se llamaba John, sino que hablaba de uno, de un tal John Brown, y su lucha contra la esclavitud en la América del siglo XIX. O fue un renegado de los bautistas de St. John que despotricaba contra el yugo de los misioneros. Quien quiera que fuese, era una promesa. O le convirtieron en una. Los jefes de culto eran, como en tiempos de Jesús, los profetas que proclamaban y mitificaban a desconocidos como seres sobrenaturales.

Al pasar los años, el Principe Felipe, duque de Edimburgo, envió a Tanna un regalo, un retrato suyo firmado; los nativos, a su vez, le enviaron como respuesta un objeto local representativo: un “nalnal”, una suerte de garrote empleado para matar cerdos. Al príncipe le pareció cortés retratarse con el “nalnal”, y enviar a Tanna la fotografía. Y eso hizo que se disiparan todas las dudas acerca de su deidad. Desde entonces han existido dos dioses.

Vlad Sokhin

En la isla están los que creen en el Dios John Frum o los que adoran al Principe Felipe. Con el tiempo, sin explicación alguna surgió la idea de que eran hermanos, por lo que no existe rivalidad entre ellos. Cada quien sigue a su “Dios”.

Vlad Sokhin

Como Jonh Frum era soldado, los lugareños imitan su forma, la recrean. Hacen fusiles de bambú y se ponen uniformes de militares. Además de escribirse la palabra “USA” en el pecho. Todos esperan con ansias la llegada de vuelta a la isla, pero pasan los años y aún no regresa.

El pequeño grupo cristiano que llegó a la isla ha intentando expandir su religión en la pequeña isla. Hay una iglesia llamada Unity of John in Christ (Unidad de John en Cristo), la cual básicamente es una iglesia que intentó convertir a los seguidores de John Frum al cristianismo, pero fracasó, así que hicieron una especie de mezcla entre las dos. Y ahora resulta que John Frum es un apóstol al que se refieren en varios pasajes de la Biblia.

Evidentemente, la idea de John Frum, apóstol y soldado de la segunda guerra mundial, además de hermano de Felipe de Edimburgo, ha perdido fuerza. Los más ancianos continúan esperando que “Dios” regrese a la isla y los salve del Apocalipsis.

Cordon Press

¿Qué opinas de esto?

Puede interesarte