Por Fernanda Saide
5 enero, 2017

¿Te imaginas cómo hubiera sido?

Suena como algo imposible, pero efectivamente sucedió. La Reina Isabel II estuvo a punto de recibir directamente un disparo de su propio guardia de seguridad, en su propio palacio. La monarca daba un paseo nocturno a las 3 de la mañana entre los jardines del recinto, cuando un guardia se alarmó por divisarla como una figura misteriosa, y, al pensar que era un intruso, gritó directamente a la oscuridad.

Según reportó The Times, la Reina había decidido salir para respirar aire fresco ya que no podía conciliar el sueño.

El mismo guardia confesó que estuvo a punto de disparar su arma hacia la realeza, a lo que ella respondió:

La próxima vez llamaré de antemano para que no tengas que dispararme”.

¿Cómo encontraste la reacción de la Reina?

Puede interesarte