Por Alex Miranda
27 julio, 2018

El pueblo se comenzó a agrietar desde finales de los años 90′, pero recién este año colapsó, dejando a mucha gente viviendo provisionalmente en carpas.

Cuando un fuerte ruido despertó a Gregorio Abiega una noche a las tres de la mañana, él ya sabía lo que pasaba, pero no por eso dejó de sentir miedo, cosa un poco imposible de evitar si el pueblo donde vivías se está hundiendo y siendo atravesado por múltiples grietas. 

El pueblo en cuestión es Lutto Kututo, en el distrito de Llusco, Perú. Ahí es donde vivía Abiega -de 67 años- hasta que esa fatídica noche llegó. El poblado terminó hundido y con enormes grietas que convertían en un peligro el caminar por las ruinas de lo que quedó.

El terreno afectado equivale a unas 20 canchas de fútbol, que ahora están separadas en innumerables bloques de tierra desnivelados entre ellos. Ni hablar del hundimiento total del pueblo, que se calcula quedó enterrado 28 metros bajo el nivel del suelo. 

Víctor Zea / BBC

«Ya se fue mi casa»

Lo peor es que las autoridades ya habían alertado de este desplome unos meses antes, pero no todos hicieron caso. Finalmente el momento de la caída llegó y a muchos los tomó por sorpresa. Abiega por suerte fue uno de los que ya había abandonado su casa y estaba durmiendo en una carpa, mientras su pueblo se hundía y el pensaba «Ya se fue mi casa». 

Según el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico de Perú (Ingemmet), este fenómeno significó más de un millón de metros cúbicos de tierra viniéndose abajo.Para ejemplificar, esa cantidad de tierra es suficiente como para llenar 480 piscinas olímpicas, lo que se traduce en un pueblo destruido, en el que hasta los caminos para salir de él se vieron perjudicados.

Según la alcaldía de Llusco, son aproximadamente 106 familias las damnificadas.

Abiega recuerda el momento casi llorando, al lado de una de las grietas más grandes que quedaron, de unos 38 metros de altitud y 290 metros de largo. Desde esa altura, puede apuntar a donde se encontraba su casa y que ahora es un montón de escombros. Lo único reconocible es el tejado de zinc que tenía. 

Víctor Zea / BBC

Las primeras fisuras en el pueblo comenzaron a aparecer en 1998. según el Ingemmet, pero eran tan pequeñas que nadie les hizo mucho caso. Mientras pasaba el tiempo fueron creciendo, pero las autoridades solo dijeron que debían taparlas con tierra y piedras.

A finales de 2017, cuando la caída ya era inminente la caída del terreno, ordenaron la retirada de la gente y les entregaron carpas para que pudieran vivir provisoriamente. Según Nazario Tuca, presidente de la comunidad de Lutto Kututo, la mañana en la que el pueblo se hundió la gente gritaba y corría por todos lados, viendo como su pueblo se quedaba reducido a escombros. «Fue como si la Tierra se hubiese partido», dice.

Pero ¿qué es lo que realmente pasó en Lutto Kututo?

Víctor Zea / BBC

La explicación científica

Existe una respuesta científica para lo que sucedió. Todos los años la ciudad recibe una fuerte cantidad de agua en forma de lluvia, sobre todo entre noviembre y marzo. El agua se filtra en el suelo y se termina juntando con los materiales arcillosos que hay en los suelos de este pueblo. Además, según el Instituto Geofísico del Perú (IGP) y el Ingemmet, el suelo también está altamente fracturado, lo que ayuda a que esté más inestable.

Esto termina originando un fenómeno natural que los científicos llaman «reptación del suelo», que se traduce en que esta humedad satura la tierra como si fuera un corcho, hasta que pierde su resistencia y se ve desplazada gracias a la ley de gravedad

No es algo común, pero si se ha documentado que ha pasado en varias otras partes del planeta. Incluso ya ha pasado antes en Perú, normalmente cerca de la cordillera de los Andes. Socosbamba es una de las ciudades que ha pasado por esto, pero las grietas que se abrieron fueron a penas de dos metros de profundidad, presuntamente por una mejor calidad del suelo.

Víctor Zea / BBC

La diferencia es que en Lutto Kututo,  las gritas parecen pozos sin fondo.

Abiega al ver su casa destruida se lamenta:

 «Todos mis productitos están totalmente enterrados: maíz, trigo, cebada, chuño, habas»

La mayoría de los cultivos se han perdido, también a quedado destruido el camino que los llevaba a la ciudad más cercana, además de la posta médica que quedó literalmente triturada. Lo único que sigue en pie es la escuela, pero nadie sabe hasta cuando durará esto, ya fue declarada como una estructura de «alto riesgo».

Entonces la pregunta se hace bastante simple: ¿Pudieron los residentes de Lutto Kututo ahorrarse todo este desastre? Hildergardo Córdova, director del Centro de Investigación de Geografía Aplicada de la Pontificia Universidad Católica del Perú responde que:

«Hay técnicas para prevenir (la reptación de suelos), pero son caras y habría que ver el costo-beneficio. Lo más práctico que yo veo es no estar ahí, o sea mudarse»

En total son 106 las familias damnificadas por el problema. Todas ellas terminaron emigrando  a un lugar que queda a unos 15 minutos del lugar afectado. Están viviendo provisoriamente en módulos de triplay y calamina que les entregó el Instituto de Defensa Civil de Perú. 

Víctor Zea / BBC

Por su parte, la ciudad de Lutto Kututo sigue hundiéndose y sus grietas ensanchándose, advierte el Ingemmet. De hecho, el mismo Gregorio Abiega muestra que al borde del abismo más grande se están comenzando a hacer otras pequeñas grietas. «Siguen avanzando de a poco, el terreno va a seguir cayendo», anuncia Abiega.

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