“También teníamos que lavar sus ropas y limpiar el destacamento. Al paso de unos meses comenzamos a ser violadas, de forma casi diaria, por los militares”, contó Carmen Xol Ical, una de las víctimas de la masacre vivida en Guatemala.

El conflicto armado en Guatemala cobró miles de vidas. A comienzos de los años sesenta hasta 1996, la guerra civil en el país centroamericano arrasó con todo: más de 200 mil personas murieron, principalmente indígenas que también tuvieron que soportar la violencia extrema de la fuerza militar: violaciones, esclavitud y muerte. 34 años después se hizo justicia.

La aldea de Sepur Zarco vivió una masacre. El lugar fue la escena de violaciones sistemáticas de los derechos humanos hacia los indígenas campesinas mayas q’eqchi’, que vivieron tortuosamente entre la explotación de la zona, el asesinato o desaparición de sus hombres por reclamar sus tierras y la obligación de  ser sirvientas y esclavas sexuales del ejercito guatemalteco.

Mujeres Transformando el Mundo/Rocizela Pérez

Guatemala estaba bajo el mando de José Ríos Montt  y el ejercito armado desataba su violencia brutal en la nación. En 1982 las vejaciones llegaron al destacamento de Sepur Zarco donde comenzaron una serie de desapariciones forzosas, asesinatos, esclavitud y violencia sexual.

Eran violaciones sistemáticas en grupo, en donde al menos 70 mujeres fueron víctimas. Eran llevadas a la orilla del río, en el campamento de militares y las obligaban bajo condiciones de esclavitud a ser sirvientas del clan.

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Los testimonios de las víctimas

No todas las mujeres abusadas fueron capaces de contar su verdad. Sólo 15 se atrevieron a dar su testimonio y exigir justicia por ellas y sus familias.

Ellas cuentan que vivían tranquilas en la comunidad hasta que llegó el ejercito, donde se llevaron a sus esposos y nunca más los volvieron a ver.

Una de las víctimas fue Demecia Yat de Xol, tenía solo 28 años cuando fue forzada a la esclavitud sexual en la pequeña aldea de Sepur Zarco.

Demecia Yat de Xol. Foto: Mujeres Transformando el Mundo/Rocizela Pérez.

El Diario Público de España, contó sobre la violencia sexual en Sepur Zarco, donde Carmen Xol Ical fue una de las víctimas. Este es parte de su testimonio:

Carmen Xol IcalMujeres Transformando el Mundo/Rocizela Pérez

“Los soldados me obligaron a irme al destacamento militar. Me obligaron a trabajar allí y tuve que dejar a mis ocho hijos solos. Ni siquiera bajo una casa, sino bajo un techo de nylon que yo misma había construido. No podíamos oponernos a trabajar allí porque teníamos mucho miedo de las armas (…) Teníamos que preparar sus comidas comprando los alimentos con nuestro propio dinero, y después de cocinarlos los mandábamos. También teníamos que lavar sus ropas y limpiar el destacamento. Al paso de unos meses comenzamos a ser violadas, de forma casi diaria, por los militares”.

La justicia 34 años después

Fueron años de lucha contra el sistema que no condenaba a los responsables. Estas mujeres por años golpearon puertas para hacer justicia todo el tiempo e infierno que vivieron.

Después de una exhaustiva investigación, donde se entrevistó a las víctimas, se hicieron peritajes científicos y se ocupó documentación de la época, se condenó a parte de los responsables por la violación a los derechos de la humanidad que cometieron.

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Un poco más de 3 décadas, 26 días de deliberaciones y 22 audiencias tuvieron que pasar, para que el 2 de marzo de 2016, la jueza Iris Yassmín Barrios Aguilar, presidenta del Tribunal “A” de Mayor Riesgo de Guatemala, anunciara el veredicto delante de las mujeres q’eqchi’ sobrevivientes.

El caso de Sepur Zargo es un hito en justicia del país: es el primero que habló abiertamente sobre esclavitud y violencia sexual ligado a la guerra civil que ha sido impugnado por el código penal guatemalteco.

Las víctimas consiguieron que los crímenes sean condenados con una sentencia ejemplar para delitos de violencia sexual. Un reporte de la ONU Mujeres, cuenta que el teniente Esteelmer Reyes, jefe del ejército militar, ha sido penado con 120 años de cárcel y el exparamilitar Heriberto Valdez Asij, otro de los dirigentes en Sepur Zarco, a 240 años tras las rejas por los crímenes cometidos.

El tribunal también consideró en su veredicto, reparaciones para las indígenas de Sepur Zarco y su comunidad.

Mujeres Transformando el Mundo/Rocizela Pérez

Al dictarse la sentencia, doña Demecia habló en nombre de las sobrevivientes y agradeció a los jueces. Asimismo envió un mensaje a los responsables de los crímenes: “Hemos venido a decir la verdad y hemos dicho la verdad. Hemos escuchado a los acusados negarse a aceptar lo que han hecho, pero nos preguntamos, entonces, ¿dónde están nuestros maridos?”.

Las “abuelas de Sepur Zargo” -como son llamadas con cariño-  crearon un colectivo llamado Jalok U, que busca empoderar a las mujeres y niñas de sus comunidades. En conjunto a varias organizaciones como la Alianza Rompiendo el Silencio, y la ONU Mujeres, trabajan a diario para que mujeres indígenas puedan tener acceso a justicia, y una vida más justa en el planeta en que vivimos.

Todos los seres humanos que han sufrido por la violación de sus derechos humanos, merecen tener justicia y vivir en paz.

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