Por Alejandro Basulto
26 noviembre, 2020

También, según la OMS, las vacunas por sí solas no bastan para detener al COVID-19.

Son más de 57 millones los casos confirmados y más de 1.300.000 las víctimas fatales de coronavirus en el planeta. Pandemia que surgió en Wuhan, en China, durante diciembre del año 2019, y que desde entonces se ha expandido por todos los continentes. A raíz de esta amenaza para la salud mundial, se han implementado distintas medidas enfocadas principalmente en el distanciamiento y en el aislamiento social. Siendo también fundamental el constante lavado de manos y por sobre todo, el uso de mascarillas.

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Último utensilio que, según la OMS, usándose correctamente podría evitar el uso de medidas más drásticas como las cuarentenas. Debido a que acorde a lo que consignó CNN, el director regional de la OMS para Europa, Hans Kluge, aseguró que si el 95% de las personas usaran mascarillas, en vez del 60% actual, no se necesitaría cuarentenas ni encierros sociales. Aunque también agregó que su uso no es una panacea y que debe ser utilizada junto a otras medidas.

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La finalidad, y acorde al hincapié que hizo Kluge, es que los encierros y las cuarentenas sean un último recurso, por lo que es muy importante que el público siga todas las pautas y medidas preventivas para de esa manera disminuir los contagios y las muertes. Cientos de millones de personas se encuentran actualmente en cuarentenas, las que tienen un doble efecto: por un lado ayudan a prevenir los contagios, mientras que por el otro, requieren de apoyo económico y causan pérdidas de empleo, además de daños colaterales en términos de salud mental, abuso de sustancias y violencia de género.

“Estoy impulsando un sistema de niveles basado en los niveles de gravedad de la transmisión comunitaria, con un conjunto de medidas proporcionadas que se podrían considerar en cada una de ellas (…) El virus prospera en los vulnerables, en las dudas, en el retraso de las decisiones gubernamentales”.

– declaró Hans Kluge.

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En la actualidad, Europa pasa por una segunda ola de la pandemia, aumentando en este continente en un 18% las muertes por COVID-19 en las últimas dos semanas, y perdiéndose 4.500 vidas diarias.  Situación ante la cual los dos óptimos resultados de las vacunas Pfizer y Moderna, darían esperanzas.

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Aunque Hans Kluge asegura que estas inyecciones no detendrán por completo el coronavirus, a pesar de ser de gran ayuda en la guerra contra esta enfermedad. Argumentando que su suministro y distribución será limitado, no llegando a tiempo a todos para el invierno europeo. “Realmente tenemos que mantenernos unidos e implementar las medidas a largo plazo que sabemos que están funcionando”, concluyó Hans, quien afirma estar esperanzado y al mismo tiempo también muy atento ante los complejos escenarios que enfrenten los diferentes sistemas de salud en el mundo.

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