Por Diego Cid
13 marzo, 2017

Aunque te pueda parecer repulsivo, para ella es como si nada.

Algunas personas simplemente no pueden transar con los insectos. Les da asco y ciertamente quieren mantener la mayor distancia posible de ellos. Pero eso no aplica para todos: algunos simplemente disfrutan al máximo cada vez que tienen la oportunidad de interactuar con ellos. Es por eso que Nancy Miorelli ama su trabajo, pues se dedica a estudiar a estas criaturas todo el día.

“¡Hola! Soy Nancy y soy una entomóloga viviendo en el Bosque Nuboso de Ecuador en la Reserva Maquipucuna”.

“Todos sigan a @realscientists ahora mismo y vean todas las cosas científicas que la gente hace y que no terminan en tu rostro”.

A ella no solo le fascinan todo tipo de insectos exóticos, sino que gusta de poner en su rostro aquellos que podrían parecerse a tus peores pesadillas.

y la verdad es que todo lo hace con un fin bastante noble: educar a las personas.

“La gente me pregunta por qué hago #facebug (insectos en el rostro). ¿Por qué pongo insectos gigantes en mi cara? Me ayuda a mostrar mi perspectiva y porque la gente tiene tanto miedo de los insectos que quiero mostrarles que son inofensivos”.

“#Facebug es mi vía de escape para hablarle a la gente sobre la biología de los insectos. Los problemas que enfrentan. Las maravillas del mundo natural”.

“Incluso usé #Facebug para reunir fondos con el finde construir casas en Ecuador”.

“¡Así que deberías unirte y hacer #Facebug! O usa lo que sea que estudies (mientras sea seguro)”.

Y sí, lo que estás pensando es correcto: ya se ha arrepentido de poner algunos en su rostro.

Pues no todas las especies son totalmente inofensivas.

“Me quemé químicamente por un chinche arlequín. Dejó mis nariz anaranjada por 4 días y quemaba como el demonio”.

Cada día gana más seguidores en Twitter por sus atrevidas fotos.

Tanto es su curiosidad y comodidad con los insectos que incluso más recientemente ha decidido probarlos en tacos. Sí, en tacos.

“En México, la gente como saltamontes (chapulines). Fui a un restaurante mexicano en DC y los probé en un taco. Supo a taco”.

¡Estoy impresionado por su forma de relacionarse con los insectos! ¿Serías capaz de hacer lo mismo?

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