Por Alex Miranda
3 agosto, 2018

Miles de personas murieron el 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas. «Era un muy buen chico», dice la madre del ex líder de Al Qaeda.

Este 2018 se cumplen 17 años desde el día en que Osama Bin Laden cambió la historia mundial al ser, según las autoridades estadounidenses, el cerebro tras el atentado a las Torres Gemelas. Y es en estas fechas, después de toda el agua que ha pasado bajo el puente, que su madre por fin rompe su silencio y habla sobre su controversial hijo. 

«Personas que le lavaron el cerebro»

En realidad, la decisión no solo recaía en ella. El Gobierno saudita, que hace un rato ya que está en momentos de reformas por el ascenso del joven príncipe Mohammeed Bin Salman, le dio acceso al periódico inglés The Guardian para entrevistarla en la mansión de Jeddah que comparte con su esposo y algunos de sus hijos.

The Guardian

El nombre de la madre es Alia Ghanem, tiene 75 años y su salud varía entre estar mal a estable. Su memoria está intacta y recuerda a la perfección cómo fue la infancia de Osama, su hijo primogénito. incluso tiene una foto exhibida en el centro de la sala, a modo de altar. 

Ghanem dijo que Osama: «Era un muy buen chico, y me quería mucho». Aseguró que se caracterizaba por ser tímido y retraído con el resto de la gente. Después de cumplir sus 20 años es que comenzó a abrirse y soltarse en sus relaciones sociales, más o menos al mismo tiempo que entró a estudiar economía a la Universidad Rey Abdulaziz, en la ciudad de Jeddah.

La madre luego diría una polémica frase, volcando la culpa de su hijo a las demás personas:

«Era muy bueno, hasta que conoció algunas personas que le lavaron el cerebro. Puede decirse que era un culto. La gente de la universidad lo cambió. Se volvió un hombre diferente».

En esta etapa de su vida, la figura clave para él fue Abdullah Azzam, un prominente miembro de la Hermandad Musulmana y que pronto se convertiría en su guía espiritual.

The Guardian

«Osama, el yihadista»

Bin Laden entró a la acción para militar en los años 80′, cuando viajó a Afganistan para combatir la ocupación soviética. Uno de sus hermanos, de nombre Hassan, también habló con The Guardian y dijo que:

«Todos los que lo conocieron en esos días lo respetaban. En ese momento estábamos muy orgullosos de él. Hasta el Gobierno saudita lo trataba de manera muy noble. Después se transformaría en ‘Osama, el yihadista'»

Ante la pregunta del medio británico de si Ghanem se imaginaba que su hijo pudiera terminar siendo un terrorista mundialmente famoso, ella respondió que «nunca se le cruzó por la mente. Estábamos extremadamente molestos cuando nos enteramos. Nunca quise que pasara nada de esto. ¿Por qué desperdiciaría su vida de esa manera?».

La última vez que madre e hijo se vieron las caras fue en 1999, en un refugio en las afueras de Kandahar, Afganistan:

 «Era un lugar cercano al aeropuerto que le habían sacado a los rusos. Él estaba feliz de recibirnos. Cada día que estuvimos allí nos enseñó todo en el lugar. Mató a un animal y tuvimos un festín».

Cuando la entrevista se dio por terminada, Ghanem se retiró de la sala tranquilamente. Otro de sus hijos que estaba presente -de nombre Ahmad– hizo una aclaración a los ingleses: que si madre era incapaz de ver con objetividad las atrocidades que su hijo cometió:

«Ya van a ser 17 años del 11-S y ella continúa con una actitud negadora respecto de Osama. Lo amaba mucho y se rehúsa a culparlo. En cambio, acusa a aquellos que lo rodeaban. Solo conoce el lado del niño bueno, el que veíamos todos. Nunca pudo conocer el lado yihadista».

The Guardian

Bin Laden fue abatido en un operativo estadounidense de fuerzas especiales el 2 de mayo del 2011. Lo encontraron en un refugio de Abbottabad, Pakistán, donde pasó sus últimos años de vida oculto y asilado del resto del mundo. 

Puede interesarte