Por Catalina Yob
4 junio, 2018

Viviana Hernández perdió uno de sus ojos a raíz del fatal ataque con ácido, delito que ha experimentado un preocupante aumento en los últimos años en Colombia.

Han pasado más de 10 años desde que la vida de Viviana Hernández, oriunda de Colombia, cambió para siempre. Tras el nacimiento de su tercer hijo y una serie de desavenencias con su esposo, que sólo habían logrado agravarse con el tiempo, le mencionó los deseos que tenía de separarse de él. Pese a que su reacción no fue positiva, la madre nunca imaginó que el padre de sus hijos sería el autor del hecho que podría haberle arrebatado la vida. 

El 30 de junio de 2007 y cuando tenía tan sólo 23 años de edad, el rostro de Viviana fue rociado con ácido por dos personas de identidad desconocida y quienes fueron contratadas por su esposo para que desistiera de su decisión de dejarlo. En cuestión de segundos y mientras esperaba el autobús, su pareja, quien se encontraba en la acera del frente junto a uno de sus hijos, la apuntó y sintió el peor dolor de su vida.

Viviana Hernández

Sin poder ver absolutamente nada, logró escuchar la voz de su hijo y de múltiples personas que intentaban calmarla, mientras yacía tumbada en el suelo. Fue trasladada de forma urgente hasta el hospital más cercano, en donde permaneció por ocho días en cuidados intensivos. 

“Yo me agaché del dolor, no vi qué se hizo la mujer que me arrojó el ácido en mi rostro, escuchaba a mi hijo que me decía que todo se estaba saliendo de mi bolso, el ácido lo había destruido por completo, en ese momento me subieron a un taxi y ya sabía quién había planeado el ataque, sin lugar a duda era el padre de mis hijos, porque desde que estaba embarazada de mi tercer hijo decidí poner punto final a la relación y él no lo aceptaba, me decía que si no era para él no era para nadie y que tenía que regresar a su lado”, dijo en conversación con medios locales.

“El dolor fue impresionante, es por eso que me he identificado tanto con el caso de Dayana Andrea, estuve con ella durante dos horas después del ataque, es muy duro porque aparte del dolor físico, es el dolor moral, la incertidumbre de no saber qué está pasando con uno. Yo me hacía exactamente esa pregunta que el sábado se hacía Dayana; ¿Cómo tengo la cara?, ¿Se me está cayendo por pedazos?, es bien complicado”.

 “Acabar con esa pesadilla”

Los intensos dolores y el devastador pronóstico que escuchaba desde el cuerpo médico provocaron que Viviana atentara con su vida en dos ocasiones. Sabía que estaba en un séptimo piso y que las ventanas estaban a su espalda, por lo que pensó en lanzarse y así no tener que lidiar más con las serias consecuencias del ataque, sin embargo nunca logró abrir el ventanal. 

Betty Laura Zapata
El Mundo

“Más de 12 días estuve con la cara totalmente inflamada, no podía ver pero sabía que la ventana estaba a mis espaldas, y fue así como en dos ocasiones intenté abrirla para tirarme, porque escuchaba que me encontraba en un séptimo piso, entonces me decía, si me tiro desde semejante altura sé que voy a morir y así acabar con toda esa pesadilla”. 

La parte más dura fue al salir del hospital, momento en el cual se dio cuenta que todos se quedaban mirándola. Su hija mayor no la reconoció y se rehusó a vivir con ella, mientras que los otros más pequeños no entendían porque su madre había dejado de cargarlos.

Tras estabilizarse y darse cuenta que la justicia nunca haría que su esposo pagara por lo que hizo, Viviana se mudó junto a sus tres hijos a una ciudad lejana en donde rehizo su vida. Pese a que quería que su ex pareja enfrentara la justicia por ser el autor intelectual del ataque, ella no buscaba su muerte, ya que quería que él fuera testigo de su progreso.

“En verdad no quería que muriera, yo sentía la necesidad de demostrarle que era capaz, quería invitarlo a la fiesta de 15 de mi hija, pero un cáncer de pulmón lo mató en un mes. Él me pidió perdón y en su lecho de muerte me confesó que había contactado a un hombre por 200 mil pesos y que éste buscó a una mujer a quien le pagó 20 mil para que me arrojara el ácido”.

“Ahora sí te tienes que quedar conmigo porque nadie se volteará a mirar”, fue la frase que esgrimió su ex pareja tras el ataque. 

La “moda” de quemar a las mujeres con ácido llega a Colombia

Los delitos que generalmente tenían lugar en en India, Asia e incluso Europa hoy están apoderándose del panorama delictual de América Latina, especialmente en Colombia. Pese a que no existe un catastro real de las mujeres que han sido atacadas con ácido, cada vez son más las víctimas que llegan hasta los hospitales a raíz de haber sido quemadas con ácido.

Los victimarios suelen responder a las parejas actuales o anteriores de las víctimas, quienes actúan motivados por el odio, la venganza o los celos. El factor más grave de la situación que hoy vive Colombia es la impunidad que recae en quienes cometen el delito, ya que no son más de cuatro los años en los que pasan tras las rejas quienes son declarados culpables.

Betty Laura Zapata
Betty Laura Zapata
Betty Laura Zapata

A medida del transcurso del tiempo, diversas entidades de apoyo a las víctimas han emergido en las principales ciudades de Colombia, las cuales mantienen registros que sólo han aumentado. De acuerdo a la información que poseen, la mayoría de las víctimas responden a personas vulnerables económicamente y a mujeres de entre 20 y 25 años, quienes por el resto de sus vidas deben lidiar con la discriminación, el rechazo laboral y secuelas de índole familiar.

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