Por Vicente Quijada
10 julio, 2018

El máximo goleador de la selección belga reveló detalles de su dura niñez y de cómo inició una carrera en el fútbol para ayudar a su madre.

Con 4 goles en igual número de partidos, Romelu Lukaku no es sólo uno de los goleadores de la Copa del Mundo, sino que también un estandarte para la selección belga. Es más, con 40 tantos es el máximo ariete en la historia de Bélgica y a sus 25 años promete seguir aumentando esos números y las alegrías para los “Diablos Rojos”, hoy en semifinales del Mundial.

Sin embargo, llegar hasta allí no fue fácil y detrás se esconde una historia de superación como pocas. Y, en una carta publicada en The Player’s Tribune, el delantero cuenta su verdad. 

Lierse SK

“Volví a la cocina y vi a mi madre frente a la nevera con el cartón de leche. Como siempre, el menú solía ser pan con leche. Pero esta vez estaba mezclándola con algo. Estaba agitando. No sabía lo que pasaba. Después me la dio con una sonrisa, como si todo fuera genial. Pero me di cuenta en seguida de lo que estaba pasando. Estaba mezclando la leche con agua. No teníamos suficiente dinero para que nos alcanzara toda la semana. Estábamos en la ruina. No sólo pobres, sino en la ruina”, empieza relatando el ariete, sobre una experiencia que lo marcó cuando tenía recién 6 años.

En la carta explica que todo ello empezó cuando Roger Lukaku, su padre, dejó de jugar al fútbol profesionalmente. “Cuando él llegó al final de su carrera, el dinero se acabó. Lo primero que perdimos fue la televisión por cable. Se acabó el fútbol. No había señal”, relata. Pero eso sería sólo el inicio.

“Había días en que mi madre tenía que pedir prestado pan. Los panaderos me conocían a mí y a mi hermano -Jordan, también futbolista-. Así que le dejaban cogerlo el lunes y pagarlo el viernes”, detalla el delantero, quien vio en el fútbol la única salida.

Vanguardia

“Quería ser el mejor futbolista en la historia de Bélgica. Ese era mi objetivo. No uno bueno, no uno grande, sino el mejor. Jugué con tanta ambición por muchas razones. Porque las ratas corrían por nuestra casa. Porque no podía ver la Champions League. Porque veía cómo me miraban otros padres”, reflexiona Romelu, quien fue víctima constante del racismo, para luego convertirse en el máximo anotador de Bélgica en Mundiales, con 5 goles. 

“Mamá, va a cambiar. Voy a ser futbolista del Anderlecht. Ocurrirá pronto. Ya no tendrás que preocuparte más. Yo tenía seis años “, relata que le prometió a su madre. Y así fue. Tras debutar con 16 años en el Anderlecht, donde marcó 41 goles en 98 partidos, Lukaku pasó por el Chelsea, West Brom, Everton y Manchester United, donde la última Premier fue el máximo goleador de su escuadra. 

Sin embargo, eso no quitó que el ariete recibiera críticas desde su país origen. “Cuando las cosas iban bien, leía artículos en los periódicos que me llamaban ‘Romelu Lukaku, delantero belga’. Cuando no iban bien: ‘Romelu Lukaku, delantero belga de origen congoleño”, escribe. “No sé por qué hay gente en mi propio país que quiere verme fracasar. Cuando me fui al Chelsea y no jugaba, oí que la gente se reía de mí. Cuando fui cedido al West Brom, los escuché reírse otra vez de mí. Pero es genial. Esa gente no estaba conmigo cuando nosotros poníamos agua en nuestros cereales”, reflexiona el segundo goleador del presente Mundial.

EFE

“Ahora voy a jugar otra Copa del Mundo -ya había estado en Brasil, haciéndose presente con un gol-, y ¿saben qué? Voy a recordar pasarlo bien esta vez. La vida es demasiado corta para el estrés y el drama. La gente puede decir lo que quiera sobre nuestro equipo, y sobre mí”, declaró desafiante.

 

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