Por Camila Cáceres
17 Abril, 2017

Jayden Lavender sólo tenía 13 años cuando se enteró de que su novia estaba embarazada.

La adolescencia es ese extraño punto entre la infancia y la juventud en que sabes cómo son las cosas, pero aún no tienes idea de cómo manejarlas y acabas tomando decisiones que pueden cambiar el resto de tu vida basado en impulsos hormonales y un cerebro que, aunque nos pese admitirlo, aún no se acaba de desarrollar.

Por supuesto que -aunque se deba a razones biológicas- todos deben enfrentar las consecuencias de sus actos, ¿pero qué pasa cuando los verdaderos afectados son otros, increíblemente más vulnerables?

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En Canberra, la capital de Australia, dos jóvenes vivieron un episodio tremendamente dramático que si acabó bien fue sólo por intervención divina.

Jenifer Morrison tenía 14 años y su novio Jayden Lavender tan solo 13 cuando se enteraron de que serían padres de una pequeña, a quien decidieron llamar Aria. La madre de Jenifer se dispuso a que vivieran en su casa y los jóvenes se comprometieron, a pesar de que por su edad no podían casarse.

Hasta llegar al hospital, todo les había parecido emocionante. Mucha gente les había criticado, pero sus familias les aceptaban y sus padres los apoyarían económicamente. ¿Qué podía pasar?

Jayden estuvo presente en el nacimiento de su hija y la niña nació con un peso y condiciones perfectamente saludables.

TNV

Entonces llegó la trabajadora social, a quien la señora Lavender culpa de todo lo ocurrido. Lo único que se sabe por seguro es que la mujer llegó cuando Aria aún no cumplía un día y habló a solas con la joven madre.

Jenifer quedó absolutamente convencida de que le iban a quitar a su hija.

“Todo lo que quería era pasar Pascua con ella. Somos una familia cristiana y eso es algo que amo— vamos a la iglesia y todo”.

Jenifer Morrison

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Tres días después de que Jenifer hablara con la trabajadora social, Jayden y ella decidieron probar que no eran los padres más adolescentes de la tierra… huyendo de los adultos y su opresión con la niña recién nacida escondida entre mantas. Por las 16 horas que tardó la policía en encontrarlos, los jóvenes estuvieron ocultos en una zona frondosa cerca de Willmot.

La policía llegó con una ambulancia y la bebé fue regresada al hospital de urgencia, pero afortunadamente se encontraba en buen estado de salud.

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Sin embargo, los padres alegan que no han visto a su hija desde entonces.

“No sé qué hice mal, todo lo que quería era hacer mi mayor esfuerzo por mi bebé. Teníamos todo lo que necesitaba. Voy a ser una buena madre, de verdad. Sólo quiero que vuelva a casa sana y salva”.

Jenifer Morrison

La madre de Jayden fue clara: “Son jóvenes, sí, y cometieron el grave error de ser jóvenes”.

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La familia va a luchar por la niña hasta las últimas consecuencias.

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