Por Felipe Costa
8 enero, 2021

La historia de Alfredo Quiñones es digna de admirar. Teniendo apenas 5 años ayudaba a su familia de escasos recursos, pero su inteligencia lo convertiría en una eminencia de la medicina, logrando contar su historia incluso en una serie de Netflix.

La vida tiende a dar muchas vueltas y a veces es lamentable que solo por el lugar en que uno nace puede tener acceso a tantas oportunidades. Oportunidades que no solo significan el bienestar individual, sino el hecho de que en cierto lugar del mundo hay increíbles talentos que se desperdician por no tener recursos. Un prestigioso médico cirujano podría haber sido uno de estos jóvenes olvidados, pero el destino le tenía otros planes, cuenta Infobae.

Infobae

Alfredo Quiñones Hinojosa nació en Mexicali, México. De niño era bajito, cabezón y algo sobresalía de su cabeza, una especie de protuberancia que por mucho tiempo preocupó a sus padres, pero con el tiempo vieron que se veía bien, por lo que no se preocuparon. Alfredo era tan inteligente que bromeaban con que tenía un segundo cerebro.

A sus cortos cinco años ayudaba ya a su padre, Sóstenes Quiñones, en la estación de servicios que tenían. De manera muy humilde, no tenían agua potable ni mucha comida, viviendo en las habitaciones que había detrás.

Clínica de Mayo

Su madre, Flavia Hinojosa se embarazaría otras tres veces, haciendo más grande la familia, lo que significaría más bocas que alimentar. Lamentablemente el negocio con el tiempo no rendiría frutos, sumado a la crisis económica que atravesaba México en los años 70, serían motivos suficientes para que Alfredo decidiera arriesgarse y buscar mejor vida, así que viajó a Estados Unidos a sus 14 años.

Sin dinero y sin hablar inglés, Alfredo llegar a California al campo de su tío Fausto, donde trabajó como capataz. Hacía bastante dinero, por lo que cada temporada volvía a México y ayudaba económicamente a su familia. Por desgracia en uno de sus viajes lo detuvieron, le quitaron sus documentos y lo deportaron.

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Esto no lo detendría, sabía que la posibilidad de una mejor vida estaba en el esfuerzo allá, así que estudió para convertirse en maestro y en 1986, graduado decide emigrar como sea a Estados unidos, cruzando la frontera de manera ilegal.

Solo con 65 dólares y sin hablar inglés, a sus 19 años volvió al campo de su tío donde trabajó de jornalero, cosechando tomates y otras verduras. Sus padres con el tiempo también tomaron la oportunidad y cruzaron la frontera. Pero un día todo cambiaría en la mente de Alejandro, luego de que caer al fondo de un tanque de gas licuado como accidente, teniendo que parar al hospital.

Al despertar el médico le contó que estuvo a un minuto de morir si no lo sacaban, fue entonces que Alfredo vio en la medicina una admiración sin igual y se propuso en un futuro ser doctor. Su sueño comenzaba y además de estudiar inglés, entró a una escuela técnica para luego abrirse paso a la universidad.

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Pese a que sus amigos lo apoyaban, le decían que no se hiciera muchas ilusiones, pero el talento de Alfredo era superior y fue bien visto por la Universidad de California, donde ganaría una beca y se graduaría con honores de psicología, para luego aplicar a la Universidad de Harvard en la carrera de Medicina.

Una vez dentro de la carrera, el joven mexicano entraría por primera vez a un quirófano donde vería un cerebro real. Aquella escena lo maravillaría por siempre, aumentando sus sueños por ser un neurocirujano.

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Viviendo humildemente y casi sin comer, Alfredo se titularía con honores, para posteriormente en 1997 recién obtener la nacionalidad estadounidense y dejar de vivir con el miedo del indocumentado. Aquello le abriría grandes puertas. Se especializaría finalmente en neurocirugía y células madres, llegando a ser profesor de oncología y neurocirugía como director de un programa de tumores cerebrales.

Desde 2005 a 2016 junto a su equipo lograrían fama mundial al publicar 150 artículos científicos en investigaciones sobre células madre. Alcanzaría estabilidad económica pero jamás olvidaría su pasado, es más, actualmente lidera un proyecto en el que viajan por el mundo eligiendo casos para atender y operar a pacientes de escasos recursos completamente gratis.

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Hoy el cirujano Alfredo Quiñones Hinojosa es considerado una eminencia e incluso participó en la serie “Ases del Bisturí” de Netflix. Considera que su presente le significa más que su pasado porque es ahora donde puede lograr un cambio en el mundo.

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