Por Alejandro Basulto
9 octubre, 2019

Swami Sivananda causó mucho ruido después de que al mostrar su pasaporte en el aeropuerto, la gente supiera que estaba frente a un anciano centenario.

Para vivir muchos años, más de 100 siendo más precisos, son muchos los consejos que se han dado. Dormir harto, tener cierta dieta, realizar mucho ejercicio y entre otros «secretos», son los que han ofrecido tanto médicos como también las mismas personas con récords de longevidad, para poder superar el siglo de vida. Y en pleno aeropuerto, un anciano señor, causó revuelo tras no solo dar conocer su longeva edad a través de su pasaporte, sino que también, después de dar los consejos que le permitieron vivir tanto.

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Debido a que este extraño pasajero, que fue visto por los oficiales de inmigración del Aeropuerto Internacional de Abu Dhabi, provocó muchas reacciones de asombro tras mostrar en su pasaporte que su edad era nada menos que 123 años. Se trata de Swami Sivananda, un monje que nació en 1986 en la ciudad de Kolkata, en el estado de Bengala Occidental, en la India. Y siendo para muchos poco creíble que tuviera poco más de un siglo, las autoridades de pasaportes de la India pudieron confirmar su edad tras acudir a un registro del templo, que es el único que muchos indios como Sivananda tienen para confirmar su fecha de nacimiento.

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Por su parte, una de las razones de la longevidad de este anciano indio de la ciudad sagrada de Varanasi, está en su simpleza, debido a que tras crecer en la pobreza extrema y perder a sus padres a los seis años, decidió convertirse en monje siguiendo los pasos de su gurú espiritual, cambiando pocos de los hábitos de su infancia y juventud.

“Llevo una vida simple y disciplinada. Como muy simple, solo alimentos hervidos sin aceite o especias. Especialmente arroz y daal hervido (guiso de lentejas). Y luego realizo una sesión de yoga de dos horas (…) Evito tomar leche o frutas porque creo que estos son alimentos sofisticados. En mi infancia dormí muchos días con el estómago vacío”

– contó Sivananda, con sus 1,58 metros de altura, según consigna AP.

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Otras demostraciones de su austeridad, es el hecho de que duerme sobre una estera en el piso y que utiliza una losa de madera como almohada. Pero sin duda, uno de sus consejos más llamativos, es el hecho de que aseverara que no practicaba el sexo, ni comía picantes. Definitivamente un forma de vida peculiar, de mucha simpleza y privaciones, quien además creciendo en la India colonial, admitió no sentirse entusiasmado con la nueva tecnología, que han ayudado, según él, a hacer de las personas menos felices, sanas y honestas.

Sus seguidores le ofrecieron a que se presentara para reclamar el registro por «ser la persona viva más anciana», título que mucho no le interesaba, debido a que no buscaba publicidad, pero tras la insistencia de ellos, terminó cediendo. «Solo quiero que las personas sean felices, saludables y pacíficas», remató Sivananda, antes de irse en plena forma, independiente y sin complicaciones médicas.

 

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