Por Maximiliano Díaz
11 mayo, 2018

Cuando Don José intentó sentarse a comer, lo echaron del restaurante. Cuando preguntaron si acaso la gente no podía sentarse a comer ahí, la administradora respondió que “dependía de quién fuera”.

Por cariño y familiaridad, todos lo llaman Don José. Es un campesino colombiano que ha amado la música desde siempre. Uno de sus pasatiempos favoritos (y que también le funciona como una pequeña fuente de ingresos extra) es tocar su guitarra en distintos lugares y, junto al aplauso, esperar la propina. 

Pero la tarde del 7 de mayo, un pequeño evento cambió el curso del día de Don José. Fue hasta el restaurante Taquino (al que habría ido a trabajar muchas veces) en El Poblado, de Medellín, se paró frente a las mesas y sacó la guitarra. Cantó “mamá vieja” de los Visconti para darle un ambiente especial al almuerzo de los clientes. Al terminar, dos personas que compartían una mesa le dieron sus aplausos y le preguntaron si había comido. Él respondió que no. Ambos le dijeron que le invitaban al almuerzo. Que solo tomase una mesa, el resto correría por ellos.

Don José se sentó, se quitó su sombrero y dejó su guitarra a un costado de la mesa. Sin embargo, cuando comenzaba a relajarse y ponerse cómodo para comer, una mujer (que algunos describen como la administradora del lugar) se acercó a la mesa y les explicó que Don José no podía comer ahí. Ese restaurante no estaba pensado para personas como él. No había ningún problema en que las personas que lo habían invitado a comer pagaran por un plato de comida para el cantante, pero tenía solo dos opciones para servirse: cambiarse a la mesa de las personas que le habían invitado, o comer afuera. El hombre pidió disculpas por las molestias e insistió en que no le comprasen el almuerzo. Tomó sus cosas y se marchó.

Youtube/El Espectador

Evidentemente indignada, Valeria Lotero, quien invitó a Don José a comer mientras ella almorzaba con un compañero de trabajo, grabó un vídeo documentando la experiencia. En él, se disculpaba con Don José por la discriminación de la que había sido víctima en el restaurante. En su publicación (que por razones que no han sido publicadas ya fue bajada de Facebook), se ve que más gente está dispuesta a solidarizar con el hombre: una mujer se le acerca y le dice que le gustó mucho como cantó; otra mujer se acerca a reclamarle a la administradora del lugar, manifestándole con un profundo pesar el malestar que le produce la medida:

“Qué dolor. Ojalá esto lo puedas publicar para todo el mundo. Que en este lugar discriminan a las personas, a una persona decente que con seguridad es mejor persona que usted y yo”.

Youtube/El Espectador

La publicación de Lotero se hizo viral en muy poco tiempo. Y las redes sociales comenzaron a moverse con velocidad y eficiencia sobre el caso de Don José. Muchas personas se mostraron del lado del músico, y la ex clienta aseguró que no volverá al establecimiento hasta que la persona que lo lleva pida disculpas públicas por la actitud discriminatoria. Sentenció con una potente frase que sacudió las redes:

“Somos humanos y nos podemos equivocar, pero hay que reconocer esos errores y ofrecer disculpas”.

Youtube/El Espectador

Según declaraciones posteriores de Lotero, quien ejerce como artista visual, la disposición con él desde el principio estuvo rodeada de un aura extraña. Finalmente, el momento en el que decantó todo le resultó algo triste y deprimente:

“Él no tenía ninguna razón para que lo sacaran del lugar, era un corrientazo, y así hubiera sido un restaurante elegante, él iba vestido como un campesino, como un arriero, era una persona decente, con su pantalón, camisa de botones, tenía un sombrero”.

Facebook/Valeria Lotero

Durante los momentos que alcanzaron a compartir con Don José, él le contó a Lotero y a su acompañante que tenía tres hijos. La artista aseguró que una vez terminada la conversación, le quedó la profunda sensación de que él era una persona correcta, sencilla y humilde. Además, destacó lo impresionante que resultó su total silencio ante la discriminación, “como si fuera natural ese maltrato”. Destacó también lo impresionante que le resultó la actitud soberbia de la mujer que corrió al hombre del restaurante. Ella, segura de sí misma y de su actuar, no dudó en ningún momento de que lo que hacía era lo correcto.

Valeria Lotero"Hoy me tocó vivir un momento lamentable y repugnante en un restaurante en Manila – El Poblado. ¡No! no me salió un pelo ni una cucaracha en la comida; la verdad lo hubiera preferido.Me senté a almorzar con un amigo, compañero de oficina en un establecimiento de menú ejecutivo cerca a nuestro trabajo, mientras comíamos llegó al lugar Don José un señor de edad, muy bien presentado con sombrero, pantalón, camisa de botones, guitarra y mochila; se dispuso a cantar con todo el sentimiento “Mamá vieja” de los Visconti y nos generó una inmensa ternura. Mi compañero se ofreció a invitarlo a almorzar y le dijo que se sentara y pidiera tranquilo.Inmediatamente llegó la mesera y le dijo que ahí no se podía sentar que si le íbamos a pagar el pedido, él debería llevarse el almuerzo y comer afuera.Pensábamos que era un mal proceder de la mesera y le pedimos llamar al administrador; llegó una señora (no sé si dueña) a ratificar lo anterior y comunicarnos que era una orden; Don José no era apto para comer en su restaurante, que por cierto estaba vacío.No se le vio una pizca de pena discriminando al señor en su cara. Él un hombre decente, padre de tres hijos, bien vestido, valiéndose de una guitarra y sus canciones para vivir. ¿Qué daño le hace al mundo que se siente a almorzar? ¿Qué diferencia tiene él con el resto de comensales?¿No se supone que personas como Don José son las que admiramos; un hombre trabajador, decente, artista, humilde, campesino; así como vestimos con orgullo a nuestros niños el día de la “antioqueñidad” evocando un hombre como él se disfrazan nuestros políticos para hacer campaña y lo tiene plasmado nuestra más grande marca de café, pero la doble moral hace que cuando lo tenemos en carne y hueso lo pisoteemos y humillemos.¿Por qué será que creemos que valemos más o menos por cómo nos vestimos o por lo que ganamos?Hablamos de igualdad, equidad y un montón de carreta pero en eventos cotidianos cómo sentarnos a la mesa nos creemos de otra categoría.No me podía quedar callada, no me quiero quedar callada, me dolió muchísimo ver cómo estamos llenos de m**** por dentro. Si seguimos así esto nunca va a cambiar, si seguimos tolerando y justificando la discriminación, si seguimos dándole más valor a ciertos clientes y personas por su poder adquisitivo no valemos nada como seres humanos.Lo único gratificante de este momento tan lamentable fue ver cómo muchos clientes no fueron indiferentes; apoyaron a Don José, pidieron sus cuentas y se retiraron de ese sitio."

Posted by Nuestrokaribetv JorgeAndrés Ramirez Morales Urdaneta on Tuesday, May 8, 2018

Después de que la declaración se emitiese, y durante los días siguientes, el restaurante Taquino decidió cerrar temporalmente, y debió abrir una nueva página en sus redes sociales. Hoy, sin embargo, parecen ser administrados virtualmente por una persona profundamente soberbia que, al igual que la mujer del vídeo, solo está dispuesta a anteponer su versión por sobre la de los demás. Colgándose, también, en el argumento de Don José de que fue un malentendido. En diversas declaraciones, la administración del restaurante también aseguró que ofrecían disculpas a quienes se hayan sentido ofendidos, pero recalcaban la condición de malentendido del asunto. Pues, según su versión, el vídeo de Lotero está editado. No quisieron ahondar en la raíz de esta diferencia de posturas. 

Reacciones en contra del restaurante por la actitud contra Don José (Foto: Twitter/Monclouman)
Reacciones en contra del restaurante por la actitud contra Don José (Foto: Twitter/Monclouman)
Reacciones en contra del restaurante por la actitud contra Don José (Foto: Twitter/Monclouman)
Reacciones en contra del restaurante por la actitud contra Don José (Foto: Twitter/Monclouman)

Ahora, como consecuencia por sus actos, el restaurante arriesga una multa de 300 dólares.

Pero, ¿cuál es la opinión de Don José frente al suceso? Al parecer, él se mantiene tan humilde como siempre. En un vídeo que ya lleva más de 200.000 reproducciones en tan solo dos días, relató los sucesos según su propia perspectiva, y terminó tildándolo todo como “un malentendido”, aludiendo al hecho de que la cajera de turno al momento del desafortunado almuerzo era nueva. 

Ahora, el restaurante espera (no sin estar desprovisto de soberbia) que el asunto quede en el pasado y se arregle solo. Han aprovechado estos días para colgarse de la profunda amabilidad y sencillez de Don José, y parece que olvidan lo más importante: agachar la cabeza ante los errores. La soberbia suele ser un problema en casos como estos, y nos hace terminar olvidando lo más importante: el hecho de que todos nacemos libres e iguales; y tenemos los mismos derechos a ocupar los espacios que sean.

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