Por Vicente Quijada
4 octubre, 2018

El alemán pareciera no recuperarse de su actuación en Kiev, y ahora condenó al Besiktas con una clara equivocación.

Fue el pasado 26 de mayo cuando, en la peor noche de su carrera, Loris Karius echó por la borda la gran campaña del Liverpool y -junto con la lesión de Salah- condenó a los “reds” con 2 errores clamorosos. Fallos que, además, significaron las anotaciones de Karim Benzema y Gareth Bale, que construyeron el 3-1.

Frustrado, el alemán acusó a Ramos de golpearlo minutos antes del primer gol, causándole una “conmoción cerebral” que pudo afectarle durante el resto del partido. Pero no fue razón suficiente para que Klopp lo mantuviera en el cargo y lo reemplazó por el talentoso Alisson Becker. Ahora, como guardameta del Besiktas, la volvió a liar en una competición europea. 

En el duelo jugado en el Swedbank, propiedad del Malmo sueco, el portero estuvo muy poco atento ante un centro de Vindheim, que se desvió en el defensa Caner Erkin, y se le coló en el ángulo izquierdo, casi sin esforzarse para evitarlo.

La cara del meta lo decía todo, y sus compañeros, golpeados por el tanto en el 53′, intentaron buscar el empate. Sin embargo, Rosenberg anotó de penal el 2-0 y sentenció el encuentro a favor de los locales, propinándole una peligrosa derrota a los turcos. Ahora, el grupo tiene un cuádruple empate de 3 puntos, y el elenco de Karius deberá bregar hasta el final por la clasificación. 

Otra jornada negra para el teutón, quien ya había cometido un infantil error en el debut con su nuevo equipo, a los 85′ del duelo ante el Bursaspor. En esa ocasión, el error les costó el empate, complicando a los turcos en el inicio de la liga local. Aún así, Karius sólo ha encajado 4 goles en 5 partidos, por lo que sus errores, por el momento, no son un problema mayor.

Aún así, siguen costándole puntos importantes al Besiktas. ¿Podrá levantarse?

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