Por Alejandro Basulto
25 junio, 2020

Para obtener la licencia, tuvieron que reunir más de 2.680 dólares, junto con también formar una sociedad y cumplir con múltiples requisitos técnicos y legales.

El uso medicinal y científico de la marihuana está cada vez más aceptado en todo el mundo. Son varios los países que ya están permitiendo a diferentes organizaciones y comunidades producir su propia cannabis con fines medicinales. Y en Colombia, en el corazón de Cauca, donde se produce casi toda la marihuana ilegal de este país sudamericano, se cultivará desde ahora esta sustancia con una finalidad muy estricta y particular: que sirva a la medicina y a la ciencia local. Un avance que muchas agrupaciones y comunidades seguro aplaudieron, y por sobre todo una, que es originaria en dicha nación.

Gobierno de Colombia

Debido a que la comunidad indígena misak del departamento, se ha convertido en el primer pueblo originario de Colombia en obtener una licencia de cultivo medicinal de esta planta, la que es otorgada por el Ministerio de Justicia. Una conquista jurídica que significó mucho trabajo y tiempo dedicado, incluyendo la realización de una colecta para reunir los más 10 millones de pesos colombianos (más de 2.680 dólares), junto con la constitución de una sociedad y el cumplimiento de múltiples requisitos técnicos y legales.

Gobierno de Colombia

Sin embargo, la obtención de la licencia es solamente el primer paso de muchos. Basta mencionar, que el inicio de la siembra de cannabis será recién a principios del 2021, no teniendo en ese momento límites de cuántas plantas o hectáreas pueden sembrar, debido a que el Ministro les concedió permiso para solo producir marihuana no psicoactiva. Una noticia que alegra a la comunidad misak, varias veces estigmatizada por su cultivo.

«[Cauca ha sido] estigmatizado por los cultivos ilícitos y por el conflicto, al igual que la planta, que nosotros los pueblos indígenas hemos usado ancestralmente como medicina. Por eso para nosotros este proyecto es un gran reto, pero también una esperanza para el departamento, y una oportunidad de trabajar por la paz (…) No somos una gran empresa, pero estamos convencidos de que hay que darles a las comunidades la posibilidad de participar en estos proyectos, y más en esta industria, que podría en un futuro convertirse en la segunda economía del país»

– dijo Liliana Pechené, líder indígena misak, a El Tiempo.

Yves Picq

La producción y el trabajo de esta planta se realizará desde la Sociedad Pharma Indígena Misak Manasr, palabra en lengua misak que se traduce como: «planta inmortal que conecta al ser humano con el ser medicinal». Sin dejar de mencionar, que además de la marihuana, Misak Manasr también trabaja con otras plantas medicinales tradicionales.

Pixabay

Serán 100 personas misak las que trabajarán directamente en este proyecto, además de 0tras 500 personas, entre misak, campesinos y afrocolombianos, que laborarán indirectamente. Existiendo entre ellos, madres cabeza de familia, jóvenes y víctimas del conflicto armado. Cada uno con un perfil distinto, como es el caso de los médicos, contadores, ingenieros agrónomos, médicos tradicionales, parteras tradicionales, entre otros que serán parte de esta producción medicinal y científica de cannabis. Todos también con la esperanza de que su producción llegue a los grandes mercados de Europa y Norteamérica.

 

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