Por Constanza Suárez
30 enero, 2019

El gobierno del país europeo busca salvar al “pulmón del planeta” de la deforestación. Cerca 8 mil kilómetros de la selva tropical fueron destruidos en un año.

Alrededor de 7.900 kilómetros cuadrados de la selva tropical más grande del mundo se destruyó entre agosto de 2017 y julio de 2018. La deforestación de la selva amazónica en Brasil ha alcanzado su tasa más alta en una década, según datos oficiales, informó BBC. El ministro de Medio Ambiente, Edson Duarte, atribuyó a la tala ilegal el desastre medioambiental.

Y el panorama no parece mejorar, sobretodo después de que el recién electo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro no diera esperanza respecto a este tema.

Pero aún hay quienes se preocupan por uno de los pulmones más grandes del mundo. Noruega pagó a Brasil 70 millones de dólares por reducir la deforestación en Amazonas en 2017.

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La declaración de Noruega llega cuando el presidente de derecha, Jair Bolsonaro, amenaza con retirarse del Acuerdo de París sobre el cambio climático y poner fin a las multas ambientales, lo que generó temores de activistas de que la deforestación podría acelerarse.

Bolsonaro también presionó al gobierno brasileño a retirar su oferta para albergar la conferencia sobre el clima de las Naciones Unidas de este año, diciendo que la participación extranjera en la Amazonía amenazaba la soberanía de Brasil.

El dinero de Noruega se destinará al Fondo Amazonia, un proyecto conjunto también respaldado por Brasil y Alemania, que ayuda a pagar la gestión de 1 millón de kilómetros cuadrados de la zona, un sistema para registrar propiedades rurales que ayuda a monitorear la deforestación y otros servicios orientados a la preservación de la selva.

Gleilson Miranda/Governo do Acre

Noruega dijo que esperaba discutir la cooperación sobre la preservación de la Amazonía con el nuevo gobierno.

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