Por Alex Miranda
14 agosto, 2018

Se cumple un año de la tragedia de Charlottesville, donde murió una persona. Se esperaba que tal como esa vez, los neonazis se tomaran las calles, pero no pasó.

La imagen de neonazis gritando consignas, con símbolos fascistas, banderas de Estados Unidos en pos de «los derechos civiles de los blancos» ya es algo bastante fuerte de ver, pero que además sea frente a la Casa Blanca, la casa de gobierno del país del norte, es demasiado.

Y es que el domingo pasado, a eso de las 16 hrs, se juntó un grupo de neonazis para hacer una pequeña protesta. La acción terminó durando una hora y media, gracias a la fuerte lluvia que comenzó a caer en la ciudad. Los convocantes de esta manifestación esperaban recibir a unas 400 personas, según se lee en el permiso que se pidió al Ayuntamiento de Charlottesville (Virginia).

Pero la realidad pudo más, y lejos de esas 400 personas, frente a la casa blanca había tan solo una veintena de neonazis. Probablemente el número disminuyera gracias a los movimientos antifascistas que se han organizado en ese país, para combatir el problema. De hecho, a un lado de una cinta policial amarilla de plástico, estaban los neonazis, mientras que al otro lado estaban los activistas antifascistas que agitaban sus pancartas y gritaban consignas del estilo «Anti, anti-fascistas», «Sin odio, sin miedo», «Defendámonos del supremacismo blanco».

AP

Los disturbios de Charlottesville

Esta movilización extremista tuvo lugar un año después de los disturbios en Charlottesville, Virginia, que dejaron un total de 19 heridos y una persona muerta. Fue el 12 de agosto de 2017, día en que centenares de neonazis se tomaron las calles de esta ciudad, en uno de los momentos más oscuros de la sociedad estadounidense en el último tiempo. Un año después, esas mismas personas querían hacer lo mismo, mas no les funcionó bien.

Mientras que los neonazis viajaban con su banderas confederadas en metro hasta la Casa Blanca para la manifestación, los grupos de contrarios a ellos llegaron a la misma plaza para tratan de frenar sus intenciones.

Enfrentamientos en Charlottesvile en 2017 / Foto: AP

Pete Newsham, jefe de policía del área de Washigton, aseguró que se haría todo lo posible por mantener a ambos grupos separados entre sí, para poder evitar algún tipo de enfrentamiento. Pero el domingo mismo se vio que todo el contingente policial no fue tan necesario, más que nada porque el pequeño grupo de neonazis hacía complicado un enfrentamiento entre ambos bandos.

Donald Trump no quizo quedar afuera de esta polémica, por lo que expresó por Twitter que:  «Los disturbios en Charlottesville de hace un año causaron muertes insensatas y división», antes de agregar el mismo domingo que:

«Debemos estar unidos como nación. Condeno todo tipo de racismo y acto de violencia. Paz para TODOS los estadounidenses».

«El racismo es malvado»

Una de las mayores criticas al presidente -tanto el año pasado como este- fue que no mostró su rechazo inmediato. Un buen ejemplo de esto fue cuando con los enfrentamientos del años pasado dijo que había culpa de ambas partes por la violencia en Virginia, diciendo que los antirracistas llegaron «con palos en sus manos», y consideró que «había muy buena gente en ambos bandos». Después, tuvo que salir a resignarse de lo dicho:

«El racismo es malvado y aquellos que causan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio».

AP

Algo muy diferente fue lo que hizo su hija, Ivanka Trump, quién tuiteó:

 «Hace un año en Charlottesville fuimos testigos de una desagradable muestra de odio, racismo, intolerancia & violencia. Mientras los estadounidenses tienen la bendición de vivir en una nación que protege la libertad, la libertad de expresión y la diversidad de opinión, no hay lugar para la supremacía blanca, el racismo y el neonazismo en nuestro gran país».

El saldo de este año fue de tan solo dos personas arrestadas, una por traspasar el perímetro de seguridad -la cinta policial amarilla-, el segundo fue por conducta alborotadora. Ambos fueron soltados y dejados en libertad pronto, tan solo con citación por faltas menores. Por lo que puede verse como una enorme mejora en cuestión de memoria y tolerancia en el país del norte. Aunque siguen existiendo los neonazis en sus calles.

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