Por Vicente Quijada
2 octubre, 2018

El jugador sueco de 37 años, una leyenda en su club, hizo todo bien.

Como en la vida, como en los gustos, en las celebraciones no hay nada escrito. Desde burlas al rival al último baile de moda en el popular Fortnite, los futbolistas dan rienda suelta a su creatividad cuando se trata de aquel ya tradicional rito. Pero lo que hizo Kennedy Bakircioglu, un veterano jugador sueco, superó todo lo que hemos visto hasta ahora.

El mediapunta de 37 años, y con pasos por el Ajax, Twente y Racing de Santander, había ingresado en el 73′ cuando su equipo, el Hammarby, ganaba ya 2 a 0 al IFK, por la primera división sueca. En su última temporada en el club, Kennedy quería aprovechar sus minutos, y así lo hizo cuando se paró frente al balón en un tiro libre en el 79′. 

Con un derechazo impecable, clavó la pelota en el ángulo derecho del portero, quien voló de manera estéril. Pero lo mejor vendría después. El volante corrió hacia la grada y vio como un aficionado le lanzaba un vaso con cerveza. Kennedy lo alcanzó a agarrar en el aire y mientras seguía corriendo, lo empinó hasta dejarlo vacío y lo tiró por el aire. Genio.

La gradería reaccionó con locura ante el atrevimiento de su ídolo, quien se aseguró de dejar una simpática postal a meses de su retiro. Y, además, mantuvo su paternidad ante el IFK. “Estaba esperando esta oportunidad hace mucho tiempo. Sólo esperaba entrar y entré. Creo que es mi tercer gol de tiro libre ante el Gotenburgo. Siempre me va bien ante el Gotenburgo”, manifestó emocionado.

“Fue una cerveza lanzada con alegría”, se refirió al inesperado vaso que cayó en sus manos. “Pude atraparla y beber un poco. Creo que fue asombroso, una cosa divertida”, comentó el jugador entre risas.

BILDBYRAN

¡Salud, Kennedy!

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