Por Ruben Peña Blanco
21 febrero, 2017

Tenían 2 hijos.

Ian Workman, un hombre de de 58 años que mató a su esposa al clavarle un cuchillo en el pecho durante una discusión por el divorcio, ha perdido una batalla legal propiciada por su cuñada y sus dos hijos, a quien debe realizarle un pago de más de 1.5 millones dólares.

A Workman, de Turton, Lancashire (Reino Unido), se le condenó a cadena perpetua en 2011 por matar a puñaladas a su mujer, Susan Workman, de 55 años de edad. En 2014, el Tribunal Supremo Británico dictaminó que la hermana de Susan, Carol Forreste, y sus dos sobrinos, Nicolás y Benjamín Workman, debían recibir una compensación económica.

Forrester, Nicolás y Benjamín afirmaron que Ian mató a Susan para evitar que heredara la mitad de su fortuna.

Durante su juicio, trabajador insistió en que había actuado en defensa propia, pero su demanda fue desestimada y el recurso fue rechazado en 2014.

Ian es propietario de un millonario concesionario de automóviles Workman, cuyo capital asciende a los 3.3 millones de dólares.

Ben Workman y Nicolás Workman

Después del juicio, Ben y Nicolás, emitieron un comunicado en que dijeron, entre otras cosas, que Ian acabó de la peor manera debido a su codicia por el dinero.

Lancashire Constabulary/PA

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