Por Alejandro Basulto
14 enero, 2021

Ya no quedaban camillas en muchos hospitales de su país, por lo que Marco Fonseca Barbosa decidió hacerse cargo él mismo de la persona que lo trajo al mundo.

Brasil es sin duda alguna uno de los países más golpeados por la pandemia del COVID-19. Las más de 8.200.000 personas contagiadas y las más de 206 mil víctimas son una demostración de aquello. Crisis sanitaria que ha provocado una saturación de los centros médicos, viéndose muchos obligados a esperar horas y hasta días, a pesar de padecer los síntomas de esta peligrosa enfermedad. Pacientes en espera entre los que estaba Ruth, de 56 años, quien comenzó teniendo fiebre y le tocó tener que esperar al menos 4 horas para poder ser entendida.

AFP / Youtube

Fue entonces cuando su hijo, Marco Fonseca, de 36 años, se dio cuenta que si ella seguía esperando, su situación se podría agravar, hasta volverse fatal. Afortunadamente él es un médico que se especializa como urgenciólogo, y tras intentar hacer pasar a su mamá sin éxito a la unidad de cuidados intensivos del hospital público, tomó la decisión de él mismo hacerse cargo de ella. Fue así como convirtió su casa, ubicada en ciudad de Manaos, en una pequeña clínica, en la que se encuentra brindándole todos los cuidados necesarios a la persona que lo dio a luz.

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Luego se consiguió un ventilador mecánico no invasivo, un tanque de oxígeno y con una cama improvisó una habitación de hospital. Un esfuerzo que lo hizo sin culpar a sus colegas por no poder haber atendido a su mamá, porque él más que nadie entiende los sobre-exigidos que están en estos tiempos de pandemia, teniendo que soportar los trabajadores de salud, largas y difíciles jornadas laborales. Pronto tenía que intubar a Ruth, pero para evitar aquello en sus circunstancias, decidió mantenerla con vida gracias a un aparato de nebulización y un cáteter nasal.

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“Nunca me habría imaginado una situación así, ni en mis peores pesadillas (…) Era desesperante, tuve miedo de que mi madre muriera en mis brazos, en una silla de plástico. En un impulso, la tomé del brazo, la puse en el auto y volví a casa (…) Llamé a todos mis amigos y antiguos pacientes a los que había tratado a domicilio para pedirles ayuda (…) Fueron cuatro días sin apartarme de su lado, por eso es angustiante retomar mis guardias en el hospital (…) Afortunadamente está mejor, pero eso no me impide llamar sin parar para tener novedades (…) Es un verdadero milagro que ella siga con vida”

– dijo Marcos Fonseca Barbosa, médico brasileño, a AFP

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Actualmente, debido a que Marco tuvo que volver a sus turnos en el hospital, quien cuida la mayor parte del tiempo a Ruth es su esposa, quien es profesora. Ella se ha ido recuperando, mientras que este médico brasileño, sin querer llevarse el mérito de este gran logro, declara que su mamá sigue viva debido a, principalmente, su voluntad de querer seguir viviendo.

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