Por Catalina Yob
23 mayo, 2018

De acuerdo al testimonio del acusado, las víctimas responden a personas que en alguna ocasión lo ofendieron. Entre los 10 fallecidos se encuentra una chica que rechazó sus pretensiones amorosas.

Pocos minutos después de que las clases comenzaran, Dimitrios Pagourtzis ingresó a las dependencias de Santa Fe High School, lugar del cual formaba parte, con una escopeta bajo su brazo. Debido a que la mayoría de los estudiantes yacían al interior de un aula de clases, la presencia del joven no fue alertada de forma inmediata.

Tras ingresar al lugar, el joven de 17 años se dirigió directamente hasta la sala donde yacía Shana Fisher, quien una semana antes había tomado la decisión de increparlo públicamente. Durante cuatro meses, el joven la hostigó y persiguió a través de redes sociales con el propósito de conseguir algo con ella. La respuesta negativa de Fisher desencadenó que la actitud de Dimitrios se volviera cada vez más violenta, hecho que motivó a la joven a encararlo frente a la clase y maestros. 

De acuerdo a los reportes iniciales, Fisher habría sido la primera víctima del tiroteo, a raíz del cual murieron ocho alumnos y dos maestras, quienes de acuerdo al relato proporcionado por el autor del ataque, responden a personas que en alguna ocasión lo ofendieron y molestaron.

ABC News
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“Él no es un criminal, es una víctima”

Hoy, Antonios Pagourtzis, padre de quien yace en custodia policial a la espera del juicio en su contra, ha manifestado a la prensa que Dimitrios era víctima de bullying por parte de sus compañeros y maestros, situación que lo habría llevado a tomar la decisión de abrir fuego al interior de su propia escuela y matar a 10 personas inocentes.

Dimitrios Pagourtzis

En conversación con The Wall Street Journal, Pagourtzis reiteró que su hijo nunca exhibió indicios de ser una persona violenta o alguien que podría alcanzar estos niveles de violencia. Pese a que poseía conocimiento sobre la escasa interacción que mantenía con sus compañeros de clases, nunca imaginó que él era presuntamente víctima de bullying. 

A raíz del carácter que su hijo siempre exteriorizó, el padre supone que en los días previos al ataque, alguien lo habría herido de forma irreparable. De igual forma, admite que es él quien posee armas, hecho por el cual se ha atribuido la culpa de que su hijo haya percibido en las armas una solución a sus problemas. 

“No sé que sucedió. Probablemente alguien lo hirió. No sé qué pudo haber pasado, no puedo decir lo que ocurrió, sólo lo que yo sospecho como padre”. 

“Espero que Dios me ayude a mí y a mi familia a entender. Estamos todos devastados. Hubiese sido mejor que me disparara a mí que a todos esos niños”.

“Mi hijo no es un criminal, él es una víctima. El niño no poseía armas, eran mías. Yo tengo armas, soy un cazador y tengo una granja para eso que renté en los 80′. Las armas que están en mi casa son legales y están declaradas”.

Dimitrios Pagourtzis

La teoría que apunta a que Dimitrios era víctima de bullying se vuelve cada vez más real a raíz de nuevos testimonios por parte de los estudiantes de la escuela. Dustin Severin, un compañero del atacante, relató a la prensa que el joven era constantemente interpelado por sus maestros, quienes lo instaban a bañarse con mayor frecuencia a raíz del hedor expelido al interior del aula. A raíz de ello y las presuntas ofensas de las que era objeto, el acusado se habría vuelto cada vez más tímido, especialmente con sus compañeros.

“Le salvé la vida a los chicos buenos, para que ellos cuenten mi historia”

En conversación con la policía y sus padres, Dimitrios admitió haberle perdonado la vida a quienes eran de su agrado, a “los chicos buenos”, con el propósito de que ellos contaran su historia, aquella que confirmaría el presunto abuso del que era objeto al interior de la escuela.

AP

El abogado de la familia, Nicholas Poehl, ha desmentido públicamente los rumores que aluden a que el joven habría actuado para vengarse de quienes en alguna ocasión lo hirieron, sin embargo la madre de Sasha Fisher asegura que su hija murió en manos de la venganza. Pese a que nunca fue amenazada directamente por Dimitrios, el joven la acosó insistentemente hasta volverse violento con ella.

El padre esgrimió que en los 15 minutos en los que tuvo acceso a conversar con su hijo, sólo vio a un niño arrepentido y avergonzado de mirarlo a los ojos. Durante el tiempo en que él y su esposa ingresaron a la celda a la que fue trasladado tras la detención, Antonios percibió que una de las grandes preocupaciones de su hijo era cómo iban a reaccionar sus hermanas pequeñas ante el hecho. 

“Yo lo vi y no vi a un asesino. Sólo vi a un niño puro, un niño que estaba avergonzado de mirarme a los ojos. Él estaba preocupado por sus hermanas, por la forma en que podrán superar lo sucedido. Él me dijo que me amaba, le dijo a su madre que la amaba y que intentará mantenerse fuerte para sobrellevar la situación”.

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