Por Diego Aspillaga
9 septiembre, 2020

A pesar de ser uno de los países más afectados por el COVID-19, las playas de Brasil se llenaron de bañistas que decidieron ignorar todas las precauciones y actuar como si la enfermedad hubiera desaparecido.

La gente no aprende. Parece que los cientos de miles de muertos, millones de contagiados y el prolongado encierro provocados por el coronavirus aún no convencen a gran parte de la población mundial de que el COVID-19 es una amenaza real y muy peligrosa. 

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Y si bien muchos estamos aún encerrados en casa tratando de hacer nuestra parte para terminar con esta crisis hasta que haya una vacuna que pueda terminar con este maldito virus, la verdad es que la gran mayoría de la gente ya decidió que el coronavirus no los detendrá de disfrutar sus vidas, y el siguiente caso así lo demuestra. 

Con señales tentativas de que la pandemia de coronavirus se está calmando, los brasileños exhaustos con las medidas de cuarentena y el distanciamiento social están tomando precauciones cada vez más relajadas e inundando playas de Río de Janeiro como si la pandemia hubiera terminado.

AP

El presidente Jair Bolsonaro se ha resistido a muchas medidas de bloqueo y ha desestimado las recomendaciones de los expertos en salud. Desde el principio, calificó al nuevo coronavirus como una “pequeña gripe”.

“Es como una lluvia que te va a llegar”, dijo Bolsonaro sobre el virus el 7 de julio, el día en que confirmó su propia infección de la que desde entonces se ha recuperado, publicó el Daily Mail.

Reuters

El mismo escenario se está desarrollando en Sao Paulo, el estado más afectado de Brasil con más de 855.000 infecciones confirmadas y 31.000 muertes. Miles de vecinos aprovecharon el fin de semana largo para viajar a la costa.

“Si te quedas en casa durante mucho tiempo, te volverás loco. Yo estaba así. En el momento en que supe que la playa estaba abierta, decidí venir”, dijo Josy Santos, una maestra de 26 años que pasó el día en Guarujá, un balneario a una hora de Sao Paulo.

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Con más de 4.100.000 infecciones confirmadas y 126.000 muertes por el virus, Brasil tiene el segundo total más alto en ambas cifras, solo detrás de Estados Unidos.

En las últimas semanas, el país más grande de América Latina ha dejado una nueva meseta en el número de casos que se había prolongado desde casi tres meses y comenzó a ver una leve reducción en el número de nuevos casos confirmados.

Pero con un promedio de 820 muertes por día, los expertos en salud aún consideran que sus cifras son altas.

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La realidad y la evidencia han demostrado que el coronavirus es una amenaza real que afecta a los más vulnerables de la población y si bien sus números pueden estar disminuyendo en algunas partes, esto no significa que podamos retomar nuestras vidas con normalidad. 

Esta pandemia sólo terminará con una vacuna que pueda ser distribuida a todos. Hasta ese momento, debemos ser solidarios, responsables y quedarnos en casa hasta que la amenaza se vaya sino queremos que la situación empeore.

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