Por Diego Aspillaga
12 febrero, 2020

La mujer tuvo que pedirle ayuda a desconocidos en internet entre lágrimas: no tiene documentos, celular ni dinero para comer o volver con su familia.

La relación entre una madre y una hija es una de las más potentes que existen. Generalmente basada en el amor, el respeto, el cariño y la amistad, esta conexión es fuerte y dura para toda la vida. Sin embargo, este no es siempre el caso. 

Pixabay

Existen personas que le fallan a sus hijos y hacen que estos se vayan para siempre, así como existen los que se aprovechan de la confianza de sus padres, los manipulan y engañan para luego dejarlos abandonados cuando ya no tienen más beneficios que sacar de la relación.

Y justamente éste es el caso de Blanca Irene Yáñez, una mujer oriunda de la localidad de El Fuerte, México, quien fue traicionada por la persona que más quería en el mundo: Guadalupe, su propia hija.

En un video que se ha viralizado por Twitter se puede ver a la mujer de 45 años desconsolada mientras explica su situación y pide abiertamente que alguien le dé una mano.

@_nrtmexico

Y es que no es para menos. Blanca estaba  junto a su hija en la ciudad de Hermosillo para hacer un trámite antes de a partir a Mexicali a hacerse un tratamiento ocular para arreglar su visión, la que ha disminuido debido a su diabetes. Todo esto lo pagaría con 250 dólares que su propio hermano le envió.

Pero lo que era un tranquilo viaje familiar se transformó en una pesadilla cuando la mujer despertó luego de una siesta y comprobó que su hija le había robado el dinero y sus documentos y la había abandonado en la central de autobuses en el que ambas estaban esperando.

@_nrtmexico

“Se llevó mi bolsa, ahí traía mis documentos, mi acta de nacimiento, mi credencial de elector y 5 mil pesos que me había dado mi hermano para que me curara los ojos porque casi no veo”, dijo a un hombre que decidió grabar su testimonio para subirlo a redes sociales y conseguirle ayuda.

“Pido un favor, si las personas me pueden ayudar. No veo nada, veo borroso, tengo miedo que me atropelle un carro. Me paso sin saber las calles, no veo nada. Me quedo en la central camionera para ver cómo lo hago”, dice la mujer entre sollozos.

Lo único que pide Blanca es que alguien la ayude para comprar un pasaje a Mexicali para juntarse con su hermano y algo de dinero para poder comer.

Blanca sigue esperando que algún alma bondadosa se apiade de ella y la ayude. Su hija, en tanto, brilla por su ausencia. 

 

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