Por Alejandro Basulto
23 abril, 2019

Ahora puede entablar conversaciones y recitar oraciones. Su hijo Omar es el más feliz con su despertar, ya que ella cayó en coma tras protegerlo en un accidente de tránsito.

La historia de Munira Abdulla es para una película. Porque no solo despertó después de estar 27 años en coma, sino que también el origen de su estado vegetativo de salud se originó tras proteger a su hijo Omar. Y él, leal como buen descendiente de su madre, se dedicó todo ese tiempo a cuidarla.

Todo partió cuando Munira fue a buscar a su hijo Omar, de en ese entonces 4 años, a la escuela en el año 1991 en Al Ain (Emiratos Árabes Unidos). Cuando conduciendo su auto se interpuso un autobús escolar. Ante la colisión, ella lo primero que hizo fue atinar a proteger a su hijo. Él solo terminó con un moretón en su cabeza. Pero ella sufrió una lesión cerebral grave que la dejó en coma.

Los médicos pensaban que muy difícilmente volvería abrir sus ojos. Su estado era de mínima conciencia y el daño era tal, que no reaccionaba a su entorno. No podía hablar, pero sí sentía dolor. Las peores noticias que podría recibir el joven Omar. Pero él nunca se rindió.

The National

“Para mí ella era como el oro; cuanto más tiempo pasaba, más valiosa se volvía»

– dijo Omar a The National

 

Munira pasó por muchos hospitales y su hijo tuvo problemas con su empleo al pasar mucho tiempo con ella, pero todo terminó dando frutos al final. El príncipe heredero Sheikh Mohamed supo su historia y costeó su tratamiento en la Clínica Schoen en Bad Aibling, Alemania.

«Nuestro objetivo principal era otorgarle a su frágil conciencia la oportunidad de desarrollarse y prosperar en un cuerpo sano, como una planta delicada que necesita un buen suelo para crecer»

– dijo la Dra. Ahmad Ryll, neuróloga que se enfocó en la terapia física de Munira y en controlar su epilepsia.

Clínica Schoen

Pero Omar Weibar, su hijo, quería más:

«Le dije a los médicos que esperaba que ella empezara a hablar de nuevo y me dijeron que ‘te estás volviendo loco con tu imaginación. Solo estamos haciendo rehabilitación para mejorar su calidad de vida’»

– contó a The Nation.

Y fue así que entremedio de una discusión junto a la cama de su madre escuchó un ruido proveniente de su boca. Le dijeron que era normal. Pasaron 3 días y escuchó su nombre. Era su madre. Despertó. Y desde ahí todo fue en mejoría, ya que Munira empezó a comunicarse de manera razonable, pudiendo entablar conversaciones y hasta recitar oraciones. Valió la espera.

 

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