Por Constanza Suárez
11 octubre, 2019

Los hijos de Linda, de 58 años, necesitan varios medicamentos, pañales y alimento. Lo único que no les falta aquí es amor.

“Mis hijos son una bendición de Dios. Mi única preocupación es con su enfermedad, pero mis hijos son muy educados, no me responden, van a la iglesia conmigo. No he tenido mucha educación, pero al menos les estoy dando educación”, dice Linda Mar Miranda Alves da Silva al periódico Correio Braziliense.

Este podría ser testimonio de cualquier madre, pero el de ella tiene un vuelco distinto. Después de recurrir a la fertilización in vitro, la mujer de 58 años, se convirtió en madre de quintillizos. 

Marcelo Ferreira/CB

David, Rebekah, Martha y Esther nacieron a los siete meses de gestación y tienen problemas de movilidad y aprendizaje causados ​​por daño cerebral. La quinta bebé, Sara, no sobrevivió a las complicaciones y murió a las horas. 

Esther fue la que más consecuencias sufrió: no habla, camina ni come sola. Además de los problemas cardíacos, tiene una desviación espinal que compromete aún más sus movimientos. Podría someterse a una cirugía de corrección, pero según su madre, la probabilidad de no sobrevivir a la operación es del 90%. 

Luiza Garonce/G1

La rutina en la casa de la familia Alves es de lucha. Linda Mar Miranda Alves da Silva hace todo lo posible para mantener la casa sola y cuidar a sus cuatro hijos. Excepto por el amor, les falta todo. Falta dinero para comida, dinero, ropa. 

La jubilación por discapacidad de Esther es de donde proviene la mayor parte del sustento de la familia, además de la ayuda de sus hijos más grandes, pero tampoco tienen la mejor situación. Pero la situación es complicada. Solo el alquiler de la casa en la que viven cuesta carísimo y ya se ha retrasado por dos meses. Tampoco ha podido pagar las facturas de agua y electricidad. 

Luiza Garonce/G1

Los cuatrillizos necesitan varios medicamentos, que según Linda Mar, no se encuentran fácilmente en la red de salud pública.

A pesar de la felicidad de Linda Mar con sus hijos, la familia necesita elementos básicos de supervivencia. La lista es extensa: alimentos, pañales y medicamentos recetados. «Mis hijos no cenan, porque de lo contrario no tendremos nada para comer el otro día», lamenta.

Por su parte, Linda Mar también tiene problemas de salud. «Tengo un vientre herniado, un quiste y un mioma ovárico, tengo dolor en el brazo, mi rodilla ya no tiene cartílago», enumera. Por falta de dinero, no compra los medicamentos que necesita. «Ha pasado casi un año desde que tomé el medicamento que necesitaba», contó al periódico local. 

Luiza Garonce/G1

Le gustaría salir a caminar con sus hijos, llevarlos de compras al centro comercial, pero como el dinero es escaso incluso para la comida, la ropa, por ejemplo, está en segundo plano. “No han estado comprando ropa en mucho tiempo. No quiero riqueza, quiero una vida digna y mucha salud para mis hijos”, aseguró.

 

 

 

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