Por Isidora Fuenzalida
9 octubre, 2020

Esto ocurrió en Massachusetts, Estados Unidos. Una mujer de origen chino-estadounidense fue acusada de asesinar a sus padres en un incendio.

Frances Choy tenía 17 años cuando sus padres, Anne Trinh-Choy de 53 años y Ching “Jimmy” Choy de 64, murieron en un incendio en abril de 2003. La menor fue acusada de terminar con su vida. Le dieron dos años de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Tiempo después fue exonerada. Se descubrió que los fiscales a cargo del caso habían compartido “correos electrónicos raciales y sexualmente ofensivos”, según los informes.

Tras dos largos juicios, Choy fue condenada en mayo de 2011. Sin embargo, la jueza del Tribunal Supremo, Linda Giles, anuló las condenas el 17 de septiembre de 2020.

Jueza Linda Giles en una audiencia virtual en WBZ-TV

Kenneth Choy, el sobrino de Frances, tenía 16 años en el momento del incendio. Fue absuelto de asesinato en 2008.

Según documentos e informes judiciales citados por el Boston Globe, Kenneth le dijo a un amigo qué planeaba y encendió el fuego para vengarse. Los fiscales del caso retuvieron las pruebas relacionadas con otros dos siniestros iniciados en la casa. Justo antes del tercer juicio de Frances, Kenneth regresó a Hong Kong.

Frances estuvo representada por un abogado que trabajó para el Programa de Inocencia de Boston College y un abogado en la práctica privada.

AP PHOTO/ROBERT E. KLEIN.

Según informó el Boston Globe, la profesora Sharon Beckmande de la Facultad de Derecho del Boston College, señaló que Choy era una “víctima inocente de un delito” y había sido tratada como delincuente.

Los fiscales presentaron una notificación el 29 de septiembre de este año, en el que indicaban que no presentarían los cargos contra Choy.

La jueza a cargo se refirió al contenido racista que hizo que el caso de Frances fuera desestimado.

The Patriot Ledger

“Los fiscales del juicio intercambiaron numerosas imágenes de personas asiáticas, algunas acompañadas de comentarios peyorativos y otras inexplicables. Intercambiaron ‘bromas’ sobre los estereotipos asiáticos y caricaturas burlonas de asiáticos que usaban un inglés imperfecto”.

–señaló Giles en el juzgado–

“Nada puede borrar el dolor de perder a mis padres y cómo sufrieron. Los extraño todos los días. Incluso en la cárcel traté de vivir mi vida en una forma que los honró. Me alivia que se haya revelado la verdad y que mi vida vuelva más allá de los muros de una prisión”.

–señaló Choy en un comunicado entregado a WBUR por sus abogados–

Beckman agregó que la “condena injusta fue el resultado del racismo y otras faltas oficiales y fallas sistémicas”. Choy nunca podrá recuperar los 17 años que el sistema legal le quitó. Sin embargo, ella espera que su historia inspire una reforma significativa.

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