Por Alex Miranda
22 junio, 2018

En Irán, el ingreso de mujeres a los estadios respondía a una actividad prohibida, por lo que muchas incluso se disfrazaban. El pasado miércoles, ese veto se levantó.

Desde la revolución de 1979 que remeció a Irán, que las mujeres no pueden entrar a los estadios de su país para ver encuentros entre hombres. El miércoles pasado, en pleno 2018, las mujeres iraníes pudieron entrar de nuevo a uno, el estadio de Azadí de Teherán, para ver el partido entre su selección y la de España, en una pantalla gigante. Si bien no es la solución a su problema, es un primer paso necesario.

Las aficionadas compraron sus boletos con anticipación, muy emocionadas e ilusionadas. El problema es que al llegar al campo se toparon con una línea de policías que les impedía pasar por las entradas, algo extraño que nadie tenía presupuestado, a lo que ellas -junto con los hombres que las acompañaban- se negaron rotundamente. Cuando faltaba menos de una hora para el comienzo del duelo, abrieron las puertas para todos, sellando el histórico momento. 

Policías impidiendo el paso al estadio / Foto: @ArtLover1367

Mina Keshavarz, documentalista que estaba en la multitud y que intentaba acceder al estadio, tuiteó «estamos entrando», luego de encontrarse de frente ante la prohibición, que en un primer momento parecía que se mantendría. Después, por la misma red social Mina posteo fotos desde dentro del estadio, diciendo que había «llorado de forma ridícula». Claro que para algunos parecerá exagerado, pero la realidad es que ella no era la única, otras mujeres ocuparon las redes sociales para colgar mensaje similares:

“Llevo una hora llorando. En este país es difícil estar feliz. Voy a volver al estadio”, decía una de ellas.

«Se ha liberado el estadio Azadí»

Los policías en el lugar tenían que ver con una cancelación de último momento que nadie le avisó a los hinchas, esa noticia fue confirmada por Tasnim, una agencia vinculada a la Guardia Revolucionaria (Pasdarán). La información decía que la cancelación se debía a «problemas de infraestructura».  Vale decir que no muchas iraníes se creyeron esa excusa, en su lugar, creen que tiene que ver con la rivalidad entre los sectores más conservadores de Irán y el nuevo Gobierno más moderado de Hasan Rohani.

Daniel Apuy

“El gobernador [de Teherán] emite la autorización y el cuerpo especial de policía impide la entrada de la gente”, dijo en su cuenta de Twitter Mahmud Sadeghi, diputado reformista iraní. A penas se levantó la prohibición se apresuró a lanzar otro mensaje: “Se ha liberado el estadio Azadí”, jugando con el nombre del estadio que significa, irónicamente, libertad.

Gracias al hermetismo del régimen iraní, probablemente nunca sepamos qué pasó en esta oportunidad, pero eso no es lo importante, si no que es el histórico momento que vivieron las mujeres del país, y que ojalá signifique más avances en ese ámbito. 

La imagen de Irán en el mundo

De este tema se ha hablado mucho últimamente, en especial por la participación de Irán en el Mundial de Rusia 2018 y como las aficionadas han ocupado esta vitrina para demostrar su descontento con el actual veto que tienen en su país, si hasta su rival clásico -Arabia Saudí-, ya ha levantado su prohibición. Algunas incluso han llegado a disfrazarse con barbas y pelucas para poder entrar de incógnito, lamentablemente no todas lo consiguen y las que no lo logran quedan detenidas. 

Mujeres iraníes disfrazadas para entrar al estadio / Foto: @Shabnam_Red

La impresión general en Irán, es que el Gobierno de Hasan Rohani ha aprovechado el clima festivo que se logró con la clasificación de su país y el triunfo ante Marruecos -en su primer partido del Mundial, el pasado viernes-, para hacer un gesto que baje la presión que tiene la opinión pública sobre su país. Después del partido, una multitud de jóvenes -mayoritariamente mujeres- salieron a las calles de Teherán para celebrar a la ocasión como si ellas mismas hubieran ganado el Mundial.

La reciente victoria ante Marruecos en la copa del mundo ha sido una de las pocas buenas noticias que ha tenido el país -si es que no es la única- en los últimos meses, ya que llega en un contexto en el que la moneda nacional de devaluó en casi un 80% y que la salida de EE.UU. del tratado nuclear signifique sanciones económicas para ellos. Así que no es difícil ponerse a pensar que quizás esta medida de abrir el estadio a «las familias» -una forma linda de decir que pueden entrar las mujeres sin necesidad de ser explícito- cause muchas dudas.

La idea ya se había tratado de llevar a cabo durante el primer partido que disputó Irán, pero al final no se dio el permiso. La opción al estadio era instalar pantallas gigantes en los parques, cosa que tampoco se permitió, al igual que en un comienzo pasaba con las retransmisiones en cafeterías, pero que ahora ya se puede hacer. Otro pequeño paso para las mujeres iraníes.  

«Estoy muy emocionada. Hay muchas iraníes que están ilusionadas con lo que va a ocurrir esta noche, pero hay que aclarar que este evento no resuelve nuestro derecho a presenciar partidos en directo, sólo permite ver el encuentro de hoy en una pantalla. Será una experiencia agradable que sin embargo no pone fin a nuestros esfuerzos para que se levante la prohibición», esgrimió una activista de Irán, quien prefirió mantenerse en el anonimato.

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