Por Catalina Yob
10 mayo, 2018

Las personas que alimenten a animales callejeros en el Municipio de Papalotla, en México, deberán pagar una multa cercana a los 200 dólares o serán arrestados por un máximo de 36 horas.

“Si algún habitante del municipio alimenta un perro callejero, se tomará como de su propiedad y deberá cumplir con todo lo estipulado con anterioridad y de no ser así se hará acreedor a una sanción de hasta 50 UMAS o hasta 36 horas de arresto administrativo”, reza el comunicado de salud pública del municipio de Papalotla, en México, el cual busca promover “una tenencia responsable de animales”.

Desde el día 4 de mayo, decenas de carteles fueron desplegados por el municipio de Papalotla en el Estado de México para dar a conocer una nueva norma que deberá ser acatada por los habitantes, en perjuicio de los animales. La prohibición de alimentar a perros callejeros respondería, según el municipio, a fomentar que la población de animales sin hogar siga creciendo y reproduciéndose. 

El director de Seguridad Pública, Luis Herrera, aseguró que la medida se originó para instar a quienes alimentan a perros callejeros, a que los adopten y los lleven a sus casas, sin embargo esto se torna imposible en la práctica. Quienes alimentan a animales sin hogar tienden a ser personas que se ven imposibilitadas de adoptar más animales, por temas de espacio o dinero, y que perciben en este gesto una acción para que el animal logre sobrevivir en medio del abandono. 

“Es referente a la tenencia responsable, si yo alimento a un animalito mejor lo adopto lo llevo a mi domicilio le proporciono el alimento”.

Municipio de Papalotla
Reporte Nivel Uno

En lugar de implementar programas de esterilización para disminuir la población de perros callejeros, el municipio decidió prohibirles el agua y el alimento para que de esta forma mueran de forma natural. Ante esto, decenas de usuarios han manifestado que el propósito de las entidades podría verse gravemente obstaculizado por las posibles peleas y riñas que podrían causar una manada de perros famélicos.

La mayoría de los casos de perros que han mordido y/o atacado a niños y a transeúntes, corresponden a animales callejeros sin acceso a alimento, agua o a vacunas contra la rabia. El hambre desencadena que los animales actúen exclusivamente en base a su instinto, hecho que se vería perjudicialmente exacerbado a raíz de la nueva normativa del municipio que pretende que éstos mueran de hambre. 

Reporte Nivel Uno

“Las autoridades dicen que no pueden hacer nada”

La nueva normativa surge también a raíz de diversas denuncias llevadas a cabo por parte de vecinos y comerciantes de la localidad, quienes acusan que en orden al aumento de la población de animales callejeros, las enfermedades se han ido acrecentado en los últimos años, presuntamente debido a la contaminación provocada por los perros sin hogar. 

“Para mí sí es feo pensar que vaya a haber alguna enfermedad y no hay control de los perros, no haya a quien acudir porque las autoridades dicen que no pueden hacer nada, dicen que hay derechos que los protegen más que a nosotros”, asegura María Eugenia Velázquez, quien se desempeña como comerciante ambulante.

Pese a los adherentes que ha provocado la exteriorización de la nueva normativa municipal, ésta ha generado que muchos critiquen la forma en que el gobierno regional busca apalear el progresivo crecimiento de la población de animales callejeros, aludiendo a que una campaña de esterilización masiva hubiese promovido un verdadero cambio. 

“Así NO avanzamos”

Tras la ola de críticas a través de redes sociales, el gobierno regional por medio de comunicados de prensa informó que no se multará ni encarcelará a quienes alimenten a perros callejeros. El edil Enrique Godínez aseguró que “hubo errores en el texto del Bando Municipal que así lo establece y reconoció que el ordenamiento pretendió sancionar solamente a personas que proporcionen alimento en mal estado”. 

Pese a que el alcalde esgrimió que se trató de un “error de redacción”, muchos creen que el gobierno regional simplemente se vio obligado a ceder ante la creciente presión de los habitantes. En medio de sus excusas, Godínez explicó que la mayoría de los ciudadanos que alimentan a perros callejeros, lo hacen a través de alimentos descompuestos que acrecientan el nivel de contaminación de la localidad.

“Desgraciadamente aquí hay vecinos que le dan de comer a los perritos, pero les dan frijoles echados a perder. Hay gente que se dedica a la crianza de cerdo y res y les dan las vísceras a los perritos, los cuales andan muy malos del estómago después. En este aspecto fue lo que tratamos. Hay gente que les da de comer de aquello que ya está echado a perder. Los frijoles echados a perder, comida echada a perder, hasta con lama, imagínese usted. Es un foco de infección, vísceras”, esgrimió el edil luego de ser atacado por la polémica normativa municipal.

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