Por Catalina Yob
6 diciembre, 2017

«Todo está mal. Es difícil encontrar palabras sobre cuán despreciable es», fueron los comentarios de Abraham Cooper, decano asociado del Centro Simon Wisenthal, que lucha contra el antisemitismo.

Spiderman, The Beatles, Darth Vander y Barack Obama son sólo algunas de las celebridades que fueron replicadas en figuras de cera en el museo «De Mata Trick Eye» en Indonesia, el cual recibe millones de visitas mensuales gracias al efecto 3D que poseen la mayoría de las atracciones que se encuentran desplegadas en el interior de éste. Durante años, el recinto ha sido objeto de constantes aplausos, sin embargo en los últimos años éste sólo ha recibido críticas por la presencia de un personaje histórico.

En el año 2014, el museo exhibió una nueva adquisición y provocó alarma de forma inmediata. Se trataba de la figura de cera de Adolf Hitler, líder del partido nazi que tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial, período en donde más de 20 millones de personas fueron brutalmente asesinadas por asuntos raciales. 

Slamet Riyadi
Slamet Riyadi

Durante casi tres años, la figura de Hitler adornó selfies y fotografías grupales, hecho que en la práctica resultaba completamente incomprensible. Se trató de un asesino que prácticamente terminó con la población judía entre los años 1939 y 1945, sin embargo éste era lo suficientemente valioso para ciertas personas quienes lo usaron como escenografía para sus capturas.

A pesar de que la figura obtuvo fama por parte de múltiples espectadores, ésta desencadenó un repudio generalizado por turistas extranjeros, quienes no podían comprender porque Adolf Hitler se encontraba en el lugar en donde yacían las celebridades de cera. Afortunadamente y gracias a las multitudinarias críticas, la figura fue removida de forma permanente del recinto. 

Slamet Riyadi
Slamet Riyadi

El rabino y decano asociado del Centro Simon Wisenthal, que lucha contra el antisemitismo y la negación del Holocausto, Abraham Cooper fue uno de los que luchó incansablemente en contra de la existencia de la figura, tildando el hecho como «repugnante». 

«Todo está mal. Es difícil encontrar palabras sobre cuán despreciable es. El fondo es repugnante. Se burla de las víctimas que entraron y nunca salieron».


 

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