Por Teresa Donoso
11 Enero, 2017

Ya son adolescentes y las diferencias son cada vez más notorias.

Era diciembre de 1998 y Chrissy Bernal estaba embarazada y muy emocionada de tener una hija. Sin embargo, con el paso de los meses su doctor le dijo algo completamente inesperado: realmente no tendría una hija, tendría dos, ya que esperaba gemelas. El problema era que una de ellas era tan pequeña que durante los primeros meses fue totalmente imperceptible.

Las gemelas nacieron prematuras, a las 34 semanas, a través de una cesárea y ella decidió llamarlas Sienna y Sierra.

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Sin embargo, al mirarlas bien, se dio cuenta que estaban lejos de ser idénticas y que mientras Sierra se veía saludable y como cualquier otro bebé recién nacido, Sienna se veía pequeña, delgada y con la piel prácticamente transparente. La pequeña bebé pesaba un poco más de 400 gramos y podía usar el anillo de bodas de su madre en el brazo.

Los doctores no le dieron muchas esperanzas, diciéndole que Sienna sólo tenía un 10% de probabilidades de vivir y que, de lograrlo, probablemente quedaría en estado vegetal. A ella no le importó, confiada en que su pequeña lucharía.

Sienna fue internada en la unidad de cuidados intensivos de neonatología del hospital donde estuvo más de 3 meses, 108 días para ser exactos. Para la sorpresa de los doctores, la bebé se había recuperado considerablemente en ese tiempo por lo que la dieron de alta y la dejaron ir a casa.

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Durante los siguientes meses y años sus padres comenzaron a notar que aunque Sienna crecía de forma proporcional, no lo hacía a la misma rapidez que su hermana Sierra. Acudieron a diferentes doctores pero ningún profesional fue capaz de darles un diagnóstico certero. Finalmente, cuando las gemelas cumplieron seis años (y para ese entonces ya habían comenzado a parecer hermanas comunes y corrientes en vez de gemelas idénticas) un doctor les dio el diagnóstico final.

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Sienna padecía de un extraño tipo de enanismo, llamado enanismo primordial, uno de los 200 tipos de enanismos que existen y que, según el portal Columna Vertebral, afecta a menos de 100 personas a nivel mundial.

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Si bien la pequeña ha tenido que enfrentarse a diferentes complicaciones de salud, eso no ha impedido que lleve una vida bastante normal y que use su energía realizando sus actividades favoritas como cantar y bailar.

Eso definitivamente tiene mucho que ver con la forma en la que sus padres la han criado, pensando en prepararla para el mundo exterior y para que sea completamente independiente el día de mañana cuando ellos ya no estén a su lado. Ella sabe y entiende que es diferente, pero al mismo tiempo no lo ve como algo negativo, sino que todo lo contrario.

¿Qué te parece la historia de esta tierna chica? ¡Cuéntanos!

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