Por Vicente Quijada
9 octubre, 2018

Sólo en Alemania podía pasar algo así.

Si hay algo que debemos admirar de los alemanes es, sin duda, su cultura arraigada a la cerveza. Intrínsecamente relacionados con la popular bebida hecha de cebada, malta y lúpulo, los teutones han llevado su afición hasta las canchas del fútbol, en contraste con los recintos sudamericanos, donde lamentablemente -y por precaución- no se puede ingerir alcohol. 

En Alemania, en cambio, es difícil pensar en un encuentro deportivo que no incluya un vaso del elixir dorado en mano, y hasta hay estadios, como el Veltins Arena del Schalke 04, que han incorporado cañerías de 5 kilómetros de longitud para transportar la cerveza a cualquier punto del recinto. Es más, para que se hagan una idea, allí se consumen -en promedio- ¡50 mil litros de cerveza por partido¡ Y quizás por ello no es de extrañar lo que se vio este fin de semana en la Bundesliga. 

Durante un partido entre el Fortuna Dusseldorf y el Schalke -precisamente- un aficionado, ataviado con la camiseta de la Estrella Roja de Belgrado pero probablemente un hincha local, fue visto yendo camino a su asiento con algo de “sobrecarga”. El sujeto, con una habilidad sorprendente, llevaba al menos 7 vasos medianos de cerveza negra y hasta un perro caliente -o “bratwurst”, como se le conoce en esas tierras-.

Si bien es posible que los líquidos estuvieran unidos con un dispositivo que facilita su transporte, la hazaña no dejaba de ser digna de aplaudir, en especial considerando que el hambriento fanático iba comiendo, mientras apoyaba una parte de su refrigerio en los vasos. De locos.

Como era de esperarse, la acción fue ampliamente comentada en redes sociales, con un sinfín de elogios para este verdadero ejemplo de hincha. Más que mal, ¿qué sería del fútbol sin una buena cerveza?

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