Por Constanza Suárez
12 enero, 2018

Todos creían que ella era la víctima, sólo porque era la mujer de la relación. Ella se creía dueña de él y no es correcto, ni sano.

El 2017 estaba a punto de terminar cuando una horrible noticia remeció al mundo. Una joven argentina había asesinado -con dos balazos- a su ex novio. Ella tan solo tenía 19 años y el cumpliría 21. Algunos pensaron que había sido un mal entendido, que ella no quiso matarlo. Hasta que ella publicó en su cuenta de Instagram una fotografía que confundiría aún más las cosas. Una imagen donde aparecen ellos dos, muy cariñosos, acompañado de un “tierno” mensaje. “Cinco años juntos, peleando, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor. Te amo para siempre, mi ángel”. De adorable no tenía nada. Días más tarde Nahir Galarza confesaría que fue la responsable de la muerte de Fernando Pastorizzo.

Instagram Nahir Galarza

Desde ahí todo se volvió confuso. El abogado de Nahir, Víctor Rebossio, aseguraba que la víctima en realidad era la joven, explicando que ella era quien sufría de violencia en la relación. Que junto a Fernando vivían en un constante escenario de abuso.  “Estamos siendo víctimas de violencia de género. Cuando sufrís violencia, no sos responsable de tus actos, estás superado por la contingencia. Eso está acreditado, están las pruebas que nos avalan”, declaró Rebossio.

Sin embargo, hace unos días aparecieron en los medios conversaciones que Fernando mantuvo con sus amigos, donde detalla el complicado momento que estaba pasando por las constantes agresiones de Nahir. Que ella lo había golpeado junto a una amiga afuera de su casa, y Sol Martinez avaló la declaración dedicando fuertes palabras a Nahir ,en su cuenta de Twitter, por lo que habían hecho.

Whatsapp/Diario el día

De un momento a otro, se convertía de víctima a culpable. Aparentemente todo porque Fernando había decidido no seguir más junto a ella, y que incluso estaba con otra chica. Nahir se sintió dueña de Fernando. Algunos podrían decir que lo amaba mucho y no lo quería perder. Pero no, ella no lo amaba. Eso no es amor. Ni en Argentina, ni en ningún lugar del mundo.

Puede que ambos hayan vivido en una relación violenta por ambas partes, según declaró la madre de Nahir, quien había encontrado lesiones en su cuerpo hace un tiempo. Y es lo más probable. Pero eso, no justifica que lo haya golpeado y días más tarde asesinado. A pesar de que su madre la defiende en el diario El Clarín:“Mi hija no es un monstruo. Todos quieren lincharla”, ella reconoce: “Pero ya está, va a pagar por lo que hizo”

Que publicara en sus redes sociales que lo amaba, logra confundirnos, pero nada debiese hacerlo cuando hay violencia.

Si hay violencia -de cualquier tipo- entonces no hay amor. No caben en el mismo lugar. Porque pensar que eres el dueño de esa persona, y que debe estar por siempre contigo, no es un pensamiento sano, ni que debiéramos perpetuar. De hecho, el camino es erradicarlo.

Lo que hizo Nahir es un asesinato horrible y que por ende, merece la cárcel. Es lamentable que una chica tan joven tenga que pasar por esto, pero su edad no aminora la responsabilidad de arrebatar la vida a alguien, por el simple hecho de que te prometió amor eterno y no resultó así.

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