Por Luis Lizama
16 enero, 2020

Existe una relación directa con el cambio climático de la Tierra, sobre todo porque las proyecciones no son muy alentadoras.

El calentamiento global asecha sigilosamente nuestra existencia en este planeta. Es un mal creado por nosotros mismos y que se nos escapó de las manos. Afortunadamente es algo que podemos detener, que todavía depende de nosotros. Una de los grandes y directas consecuencias de este fenómeno es el aumento de la temperatura global.

En ese sentido, la NASA y la NOAA han confirmado lo que muchos ya planteaban, que la última década fue la más calurosa de la historia. Lo peor, es que podría ser sólo el comienzo.

Zakaria Abdelkafi / AFP – Getty Images file

“Cada década desde la década de 1960 ha sido más cálida que la década anterior, y no por una pequeña cantidad”.

Explicó Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales en la ciudad de Nueva York, en conferencia de prensa.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) también ha confirmado estos datos a raíz del trabajo en conjunto con la NASA. 

Uno de los datos más preocupantes extraídos de este análisis, tiene que ver con la temperatura de los océanos. Durante 2019 se registraron las más altas de la historia con un crecimiento acelerado. Estas circunstancias permiten una mayor acidificación de los océanos, aumento del nivel del mar y climas extremos.

“Es una medida importante porque aproximadamente el 90 por ciento del calentamiento adicional debido a los gases de efecto invernadero se transfiere al océano superior”.

Explicó Deke Arndt, jefe de monitoreo climático de NOAA.

Imagen referencial – Pixabay

Los árticos también se han visto afectados por el aumento de las temperaturas. El hielo marino disminuyó, como ha sido la tendencia los últimos años, conforme a los registros de temperatura y de forma esperada.

Si bien el panorama no es para nada alentador, todavía existen algunos atisbos de esperanza, sobre todo pensando en que estamos generando consciencia como sociedad, generando cambios cada vez más profundos.

Imagen referencial – Pixabay

Los mismos investigadores han confirmado que la tendencia al aumento de las temperaturas se ha mantenido, que las proyecciones no indican, de momento, una desaceleración de este fenómeno.

Sin embargo, una variable a considerar también sería el progreso que podría lograrse mediante la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Es decir, de nosotros depende mantener viva la esperanza y darle un giro a esta trama.

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