Por Catalina Yob
7 julio, 2017

Su demanda fue increíblemente elogiada por todas las mujeres de la institución.

Un día mientras estaba en la escuela, Cordelia Longo de 14 años sufrió un accidente cotidiano para las mujeres: al abrir un tampón se dio cuenta que éste venía dañado de fábrica, por lo que no pudo usarlo. El verdadero problema surgió al notar que en los dispensares del baño no quedaban. 

Fue allí en donde observó el severo problema que existía en los baños de su escuela. A pesar de la gran cantidad de mujeres que estudia y trabaja a diario en el recinto, éste no disponía de toallas higiénicas, ni tampones los cuales son indispensables en la vida de cualquier mujer. Problemática que se veía exacerbada en la escuela, en donde no existe locales en donde éstos puedan ser adquiridos, por lo que no existe una solución ante un problema como que el sufrió Cordelia.

Cordelia Longo
Cordelia Longo

Debido a la situación que experimentó, esta estudiante de 14 años solicitó a su escuela ubicada en Washington, instaurar pequeños dispensadores que contengan de forma permanente toallas higiénicas y tampones para las estudiantes que puedan a llegar a requerirlos. Petición a la que la institución accedió tras darse cuenta de los inconvenientes que este tipo de hechos pueden generar en las vidas de las estudiantes.

“No quería que otras chicas experimentaran lo mismo. Sólo quiero facilitarle la vida a las demás personas, hacerle más fácil la vida a las chicas. Ellas ya tienen que lidiar con demasiadas cosas y esto era algo que yo debía solucionar”.

Cordelia Longo

La niña de 14 años aseguró que la solución de la escuela de disponer de aquellos elementos íntimas en la enfermería no representaba una solución acertada, ya que nadie quiere correr por toda la escuela para conseguir un tampón en una situación de emergencia. Por ello es que escribió una petición para que éstos fueran colocados en los múltiples baños del recinto, la cual en pocos minutos obtuvo más de 100 firmas. En ésta establecía que las niñas no eligen tener períodos por lo que éste representaba una suerte de penalización a raíz de un proceso natural e inevitable para las mujeres. 

A raíz de esto, la escuela aceptó y puso pequeñas canastas con tampones y toallas higiénicas en los baños para la libre disposición de las estudiantes. 

 

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