Por Catalina Yob
25 abril, 2018

«Ella lo hizo intencionalmente con un completo entendimiento de lo que ella estaba haciendo, cada golpe y cada puñalada», dijo el abogado.

«Ella lo hizo intencionalmente con un completo entendimiento de lo que ella estaba haciendo, cada golpe y cada puñalada». Estas fueron las palabras del abogado asistente del distrito y fiscal del caso, Stuart Silberg, luego de que Yoselyn Ortega de 55 años fuera declarada culpable del doble delito de asesinato de dos niños de seis y dos años, quienes se encontraban bajo su cuidado en ausencia de los padres.

Ortega, quien trabajaba con la familia hace más de dos años, mató a Lucía (6) y Leo Krim (2) cuando los padres se encontraban fuera de casa y al interior de uno de los baños del domicilio, ubicado en la localidad de Manhattan en Nueva York. La relación que se forjó entre Marina, Kevin Krim y la niñera durante los más de dos años que trabajó para la familia, dio pie para que depositaran en ella la confianza suficiente para entregarle el completo cuidado de sus hijos.

En los últimos dos años, Ortega se había despojado de su posición como niñera y se había convertido en una más de la familia. La dedicación entregada a los pequeños y a sus propios empleadores, había estrechado aún más el lazo laboral que mantenían. Durante ese tiempo no emergieron indicios que lograran preocupar a Marina y Kevin, quienes además de percibir en ella una persona confiable, estaban conscientes de que se trataba de alguien que había logrado conectar con sus hijos. 

No fue hasta un día en octubre de 2012 cuando los padres se enteraron de la peor forma que la persona que estaba encargada del cuidado y protección de sus hijos representaba un verdadero peligro. Al abrir el baño y en busca del paradero de sus hijos, Marina halló a Lucía, quien minutos antes había recibido 30 puñaladas en su cuerpo, mientras que Leo yacía tendido junto a ella con cinco cortes provocados por un arma blanca. Junto a los cuerpos de los menores, estaba Ortega, quien tras apuñalar deliberadamente a Lucía y Leo, intentó suicidarse con un corte en el cuello, sin embargo éste no resultó fatal. 

Hoy y a más de seis años desde la comisión del macabro crimen que conmocionó a un país entero, la justicia estadounidense ha resuelto declarar culpable a la mujer proveniente de República Dominicana, quien aseguró haber perpetrado los asesinatos de manera inconsciente, en un momento en que perdió la cordura. Pese a sus declaraciones y a raíz de la investigación realizada por personal forense, el juez desestimó que haya sido un acto sin premeditación.

La resolución judicial provocó que la abogada de Ortega, Valerie Van Leer-Greenberg, anunciara una vez más que la acusada padecía de una enfermedad mental no identificada, por lo que no podía ser juzgada como una persona «sana», sin embargo los fiscales del caso desestimaron dicha versión y argumentaron que el acto fue realizado a raíz de «celos» y «odio» que sentía la mujer por la madre de los niños.

La mujer que fue recientemente declarada culpable, se encuentra a la espera de la pronunciación de la sentencia final el 14 de mayo, en la cual se podría resolver una pena de cadena perpetua a raíz del doble crimen cometido de forma consciente. 

Lucas Jackson
Kevin Krim
Kevin Krim

Un pasado oculto

Meses antes de la llegada de Ortega al hogar de Marina y Kevin, la mujer de 55 años había sido ampliamente recomendada por una mujer, quien resultó ser la sobrina de Ortega. A través de un correo electrónico, la familiar de Yoselyn Ortega, quien se hizo pasar por una empleadora anterior, afirmó que la mujer de 55 había cuidado de sus hijos de manera satisfactoria.

El vacío legal que existe en la contratación de niñeras impidió que los padres fueran conscientes de quién era realmente Ortega: una ex convicta. La información que se les entregó contenía datos falsos y exteriorizaba una amplia experiencia en cuidado de niños, detalle que alentó aún más a Kevin y Marina.

Hoy, los padres, quienes tuvieron dos hijos más después del trágico siniestro, buscan la creación de una ley que obligue a las personas contratantes a investigar en detalle a quienes ofrecen servicios relacionados al cuidado de menores de edad antes de firmar el contrato. De la misma forma, pretenden que la información tanto penal como personal de las niñeras, sea de fácil acceso con el propósito de erradicar cualquier hecho que vulnere la integridad de adolescentes y niños. 

De legislarse y ser aprobada la ley, que llevará inscrito el nombre de los menores asesinados, castigará a quienes alteren y modifiquen sus datos personales con el propósito de conseguir el empleo, especialmente a quienes oculten sus antecedentes penales. 

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