Por Daniela Morano
3 abril, 2019

Oficiales descubrieron en su casa comida podrida, cucarachas y olor a orina. A sus padres no les importaba.

Con una triste y extraña escena se encontró el oficial Steve Dunham de Franklin, Ohio, Estados Unidos hace un tiempo. Mientras patrullaba frente a una farmacia, vio a un pequeño niño de tan sólo 7 años con un oso entre sus brazos acercándose a extraños. Pensó que podría estar perdido, así que se acercó y descubrió la verdad: no estaba perdido, sino que intentando vender su oso de peluche a cambio de comida.

Dunham lo llevó hasta un local Subway de comida rápida a comer y luego al Departamento de Policía donde se reunió con otros oficiales para dirigirse a la casa del pequeño

iStock (Imagen referencial)

Adentro la escena que vieron fue aún más devastadora. Entre los otros niños que ahí vivían pudieron ver comida podrida, cucarachas, ropa rota y un olor muy fuerte y tóxico olor a orina de gato y humana por toda la casa.

Los Bethels fueron acusados de maltrato y sus niños sacados de esa casa para ser llevados donde otros familiares que sí vivieran en buenas condiciones. La madre fue hospitalizada luego de que fuese acusada y luego sentenciada a un año en prisión.

WLWT
WLWT

En la corte Tammi Bethel dijo que «amo a mis hijos y haría lo que fuera por ellos, si eso significa sentarme en prisión un año o seis meses, lo haré para asegurarme de volver a verlos».

El juez Rupert Ruppert le respondió diciendo que «aseguras amar a tus hijos pero tienes una manera extraña de demostrárselo», según el medio abc7.

WLWT

El jefe del Departamento de Policía espera que esto ayude a sus padres a convertirse en mejores personas y reciban tratamiento.

Puede interesarte